10/08/2009

"Chile pasao a caca"

By: Enrikín

Después de tanto tiempo sin escribir historias y anécdotas relacionados a la belleza de cagar, me entró un bichito de reflexión en la cabeza y la verdad es que no pude dejar de pensar acerca de esa reverenda huevada que se le ocurrió a algún creativo del gobierno, me refiero a el "quiltro bicentenario".
Primero que todo, les informo que me importa una raja lo que piense esa gente ociosa que se autodenomina "amantes de los animales". Si tanto quieren a los perros vagos llévenselos a sus casas. En fin.
La cosa es que los perros vagos son un problema grave en la mayoría de las ciudades chilenas, por ejemplo, en lugares donde llueve mucho las plastas de mierda se mantienen frescas varios días y cuando sale el sol, les encargo el olor a caca en el aire o ¿Quién no ha ido a caminar un día bonito a alguno de los tantos parques capitalinos? Claro, vas caminando un fomingo en la tarde, todo en paz y felicidad, los pololos en el pasto, los viejitos en los escaños leyendo el diario y las viejas guatonas paseando al poodle.
Vas como ahueonao por a vida, cuado de pronto ¡PAF! la pulenta plasta de mierda en uno de tus pies. Obviamente, el instinto te lleva a limpiar la suela en el césped y sigues desparramando mierda donde mañana se van sentar otros torolitos a pololear y así se forma el círculo vicioso de los parques pasaos a caca.
Otro ejercicio. Vas a un pueblito equis de Chile, caminas por alguna callecita de una población y te doy firmado que en una cuadra hay más de 3 mojones de quiltros, sí sí, esos bichos juguetones que persiguen autos y ladran a los mendigos, pero puta que contaminan.
Ahora, me imagino al gringo que llega a Chile y se empareja con la autóctona rica y tetona. Cuando el foráneo ya ha aprendido algo del idioma, se esfuerza y quiere aprender más, por lo que compra los diarios más pulentos y chilenos, la Cuarta y Lun.
¿Se imaginan a un suizo preguntando a su novia chilena por esa huevada del bicentenario?

-Gringo: ¿Vero que querer decir "quiltrou"?
-Novia: ¿Quiltro? son los perritos vagos mi amor, esos que andan en las calles.
-G: ¡Ah! por esou ser tan hedioundas las calles. En Suiza no haber perrous en las calles.
-N: Pero cómo ¿no entran perritos a los estadios, no se meten a los desfiles, no andan perritos persiguiendo autos? que fome.
-G: Claro, ser fome Suiza, pero ser un país limpio y muy visitado por turistas de todo el mundou.

¿Se entiende hacia dónde voy? espero que sí, porque la verdad si hay algo que me molesta es la suciedad de los pueblos chilenos. Sin ir más lejos, hace algún tiempo se armó una polémica porque algunos argentinos habrían dicho que Viña del Mar era una ciudad hedionda a mierda. Las autoridades salieron al paso diciendo que Viña era linda y limpia. Si claro, pero ¡¡¡PASA A CACA!!! es verdad, salgan a caminar por las calles del centro de viña y cada 50 van a sentir olor a mierda de perro.
Ahora, después de esta reflexión ¿no les parece estúpido eso del quiltro bicentenario? ¿las autoridades no se dan cuenta que los perros vagos son un problema de salud ambiental? ¿el chileno común no se da cuenta que es molesto y deja un pésima imagen país que anden jaurías de perros vagos en casi todas las ciudades?
¿Quiltro Bicentenario? ¡¡mis bolas!!

8/15/2009

Cagadas, cagaditas, churretes y otros…

Por: Enrikín

Los diversos estados del sistema gástrico marcan nuestro ánimo, salud mental y de la otra. El nerviosismo quizás es uno de los momentos más difíciles de vivir, sobre todo cuando el maldito humano no tiene ese control que algunos llaman temple. Y claro, es sólo cosa de minutos para que la reacción de los intestinos nos juegue una mala pasada y se venga el vendaval de mierda. Ni hablar de tomar tragullos con o de leche o cremas ¡puaj! de sólo pensarlo me dan ganas de usar pañales.

A veces el nerviosismo es incontrolable y prácticamente no hay forma de manejar el llamado “autocontrol”. Como fue el caso del periodista que estaba despachando en medio de una balacera y cuando todo terminó se dio cuenta que se había cagado hasta el cuello.

Cambiando radicalmente de estado, pero no de tema, creo que uno de los peores debe ser el de la sensación que no te deja expulsar nada sólido de tu cuerpo. Personalmente no recuerdo que haya tenido el problema, pero sé que mucha gente lo sufre y me imagino debe ser espantoso que te den ganas de cagar, vayas al baño y el nudo de globo no hace ni un puchero. Espero no me suceda nunca. Por cierto, si tienen algún dato de cómo solucionar este problemita por favor postearlo, muchas/os se lo agradecerán. He escuchado que gente se muere por estreñimiento ¿será cierto?

En este momento pensarán ¿por qué este sujeto esta escribiendo sobre los diferentes estados que puedan provocar una rápida sentada en el ídolo de loza? Bien, la respuesta es simple. Dentro del bombardeo de información acerca de la prevención de la gripe AH1N1, en todos los medios se ha destacado que una de las cosas más importante es la HIGIENE.

Tras analizar un poco el tema me dije que la higiene no sólo es importante para prevenir gripes, sino que muchas otras enfermedades. Por ejemplo, recordé un programa de TV donde reporteaban de lo cochino que eran los moteles, incluso ni siquiera se salvaban los hoteles 5 estrellas. En el informativo una cuica y culijunta reportera nunca usó las palabritas caca o mierda y eso que en la TV chilena de hoy son suavecitas. En fin.

Ahí me cayó la teja que debe haber mucha gente que cuando va al baño no se debe lavar las manos y por muy limpio/a que pueda pensar que es, siempre quedan restos de caquita en las manos y/o ropa, esta se va depositando en aparatos y utensilios que se usan a diario. Luego vienen las infecciones, enfermedades y una serie de cochinadas más.

Por todo lo anterior es que la idea de este humilde posteo es aconsejarles que se laven bien las manitos luego de cada cagada. Incluso les recomiendo que lo hagan con los pantalones abajo, debido a que si nos ponemos en el caso que puedan quedar restos de mierda en las manos vamos a ensuciar la ropa al tratar de acomodarla nuevamente. También es muy importante mantener siempre las uñas cortas y fijarse si en negocios de comida, quienes atienden las mantienen así. Cuando nos zampamos un rico completo nadie piensa si el "maestro" se lavó o no las manos o si antes de hacer un sanguche se rascó el chico.

Asimismo, como en más de alguna de mis historias anteriores he confesando mi cariño por el bidé (aparato en vías de extinción), si ven uno en el baño y les consta que el lugar es limpio no duden en usarlo. No hay nada mejor que limpiarse bien el culo después del depósito, especialmente si es con agüita y jabón. A veces la consistencia de la mierda (esa que es como plastilina) deja la sensación que en vez de limpiar, la mierda quedó embetunada por todo el culo, como carita de cabro chico comiendo chocolate un día de calor.

Bueno mis queridas/os lectoras/es este ha sido un aporte más de su siempre higiénico bloggero. Además quería salirme un rato de tanto homenaje al rey de los pedófilos, que por estos días parece que lo único que importa es que cantó y bailó, el resto mejor se olvida, pero así es el humano, una mierda de ser, que le vamos a hacer.

7/08/2009

Para leer mientras te sientas

Aspecto de la primera novela impresa en un rollo de papel higiénico que en Japón ha vendido ya 80.000 ejemplares tras un mes en el mercado, por lo que está cerca de convertirse en "best-seller". La novela "Drop" (gota, en español) del famoso escritor nipón Koji Suzuki, cuenta una historia de terror psicológico que transcurre entre las cuatro paredes de un pequeño baño japonés y dura exactamente 88 centímetros de papel, por lo que en cada rollo se repite 34 veces, y cuesta 1,6 euros.

Fuente: 20minutos.es

10/28/2008

Gracias al Ciruelax

Enviado por: Anónimo.

Hace cuatro días que no podia evacuar, pero una amiga me dijo que tomara ciruelax y le hice caso. La cajita decía: una cápsula al acostarse y resultados al levantarse. Me la tomé a las 23.00 y en la mañana desperté a las diez. Me levanté y nada: "Ya va a funcionar" pensé y seguí con mi vida normal.

A las 15.00 salí con mi pololo, derrepente siento un horrible dolor de estómago, pero pensé que no era nada grave, hasta que se me empiezan a salir unos gases. Acto seguido mi pololo me abraza fuerte y comencé a sentir que la punta del mojón ya iba saliendo. Cuando pensaba en qué iba a hacer, mi pololo me dice:

- Vamos a mi casita! no hay nadie alli!!-

Yo me sentí contenta, total como no iba a haber nadie llegando a su a su casa le pediría su baño ¡y listo!

Cuando llegamos abrió la puerta, entré a su living y mientras él me servía algo de beber yo partí al baño lo más rápido que pude. Cerré la puerta, me senté en el WC, rápidamente se cayeron unos gases, luego vinieron los pujidos y gemidos. Una vez terminada la obra dispuse a pararme, pero me vienen mas ganas de seguir cagando. Seguí tranquila y muy relajada cuando mi pololo golpea a la puerta y me dice:

-Mi amor ya lleva 20 minutos adentro ¿que está haciendo?

Y yo le digo que me estaba refrescando un poco, pero el responde:
-¿Cómo? si está cortada el agua.
Me viene el pánico ¿qué iba a hacer yo? Derrepente en la ducha veo como una bolsita colgando, la tomé con cuidado y con un guante de esos para hacer aseo metí adentro todo el contenido del water, y la dejé donde estaba. Me pinté los labios y me eché perfume. Salí y tuve una muy placentera tarde, jojo...

Al otro día estaban en su casa la mamá y su hermanita de 6 años, la señora lleva a la niñita al cuarto de baño y me pide a mi que la duche porque ella tiene que salir, me dijo:

-Toma, aqui esta su gorra de baño.

La miro y horrorizada veo que es la ¡¡"bolsita" del dia anterior!! fue el peor oso de mi vida, todo gracias a ¡¡ciruelax!!.

PS: Esta entretenida anécdota llegó a nuestro correo. No le hicimos mayores cambios, sólo nos metimos en la redacción y ortografía. Por cierto, con mi socio Polakín no tenemos idea lo que nuestra colaboradora quiso decir con OSO. Igual cochina la loca, con todo respeto eso sí jaja.

9/30/2008

Una mañana de verano en la playa

Autor: anónima

Hace algunos años estaba con mi novio (actual marido) en la playa. Teníamos como 4 meses de pololeo y era la primera vez que salía con sus padres, así que tenía que comportarme como señorita e intentar agradarles en lo posible.

Los primeros días todo iba bien, pero desde el cuarto día, cuando se les ocurrió hacer una paella con más amigos, las cosas cambiaron. La verdad es que me gusta la vida social, comer y beber, pero sufro de la guata con los excesos ya que me cuesta ponerle freno.

Bueno, la verdad es que los estaba pasando cachilupi, la comida estaba exquisita, tomé varias copas de vino y como no me gustan los bajativos ni los tragos fuertes me tomé unas chelitas, que por cierto estaban heladísimas. Bien, así llegó la tarde, la noche y yo me sentía de lo mejor.

Al día siguiente mi novio tuvo que viajar ha Santiago, pero volvía en la tarde. Mientras yo me quedé sola con sus padres, que a esas alturas de la visita eran todo amor.

Tienen que haber sido como las 10 de la mañana cuando empezaron los retorcijones fatales. Voy al baño rápidamente y estaba ocupado.

Aparece mi suegra y me dice:

-No te preocupes linda, el Checho no se demora nada en el baño, además vamos al súper así que te vas quedar solita un rato.

Yo estaba entre acongojada y feliz porque iba a poder evacuar en la casa sola y con todas las ventanas abiertas.

Volví al dormitorio caminando como un pingüino y atenta a que el suegro salga del baño. Pero comienzan a salir esos malditos peos que avisan que el mierdal se viene. Ya no podía apretar más. El maldito mojón tenía la nariz afuera. Comencé a traspirar helado, se venía toda la basura consumida el día anterior y seguro sería un aluvión.

Empiezo a caminar por la habitación pensando en algo y sujetando el surullo. Mis suegros ni se molestaban en irse de la casa. Sigo apretando y siento una lágrima tibia que corre por mi mejilla. Ya estaba desesperada.

Trato pensar en algo. Miro a todos los rincones, pero no se ocurría nada, además no alcanzaba a llegar al patio. De pronto abro el clóset y aparece el milagro salvador. Una vieja caja de zapatos, con algunos cachureos adentro, ni siquiera me fijo que hay en su interior. La vacío en el lugar más oscuro del mueble, la saco y me acomodo sobre ella. Les puedo jurar que mientras salía toda esa cagada sentí un coro de ángeles que cantaba la canción de la alegría. Jajaja… en fin.

Fue un episodio bochornoso que años después se lo confesé a mi marido. El me puso una cara como desencajada y me dijo que en la caja había recuerdos de su infancia, pero le dije que todo quedó en el clóset, lo único que usé fue la caja. Me miró fijamente un rato y soltó la carcajada. Mis suegros aún no saben la historia y me moriría de vergüenza si se enteran.

N. del E: La historia fue subida tal como llegó al correo, sólo se editó la redacción y otografía.


6/27/2008

Siento olor a caca

Por: Enrikín.

La siguiente situación le pasó a un amigo en sus años de universidad. Las locaciones y nombres han sido cambiados para proteger, en este caso, a los culpables.

Corrían los vertiginosos años 90, que de vertiginosos no tuvieron mucho, pero en fin. Un grupo de X facultad de X universidad en cualquier lugar de Chile se reunía diariamente en el césped del lugar para fumar un buen cogollo, beber chelas de litro y arreglar el mundo.

El grupito era bien heterogéneo, la Vero (media hippie, media cuica y media cartuchona, pero simpática), el Gato (amigo de todos), el infaltable Guatón, el Papito (siempre q te saludaba te decía "hola papito"), la Jime (anarca, inteligente y rica, todos queríamos darle jojo), la Carla (la rubia tonta a la q todos le dabamos ja!), el Vito (piolita y simpático, años después que egresó me contaron que salió del closet), el Jote Ramírez (el más curao y carroñero del curso), y obviamente el que relata la historia.

Habían más, pero no recuerdo sus nombres o apodos. Era un día normal de universidad, los ociosos estabamos en el pasto, los mateos en las salas, laboratorios y bibliotecas, y los políticos molestando por todas partes. Aquel día unos giles empezaron a webiar temprano y a las 12 del día ya tenían tomada la universidad. Lo sentimos por el olor a gas lacrimógeno, las sirenas y los disparos (insisto, puede ser cualquier ciudad grande de Chile).

Nosotros estabamos alejados de la entrada. Pero aprovechamos la ocasión para seguir intoxicándonos de pitos y alcohol, así que partió una comisión integrada por el Gato (pudiente), la Jime (conseguía las rebajas) y yo que era el que hacía la vaca.

Siempre hay negocios y dealer cerca de las universidades, así que rápidamente nos abastecimos de pitos, vino y chelas como para estar toda la tarde echados en el pasto practicando el hedonismo, mientras los weetas peleaban con los pacos.

Fue así que se produjo una de las weas más chistosas de mi época universitaria, lástima que no existían celulares ni máquinas digitales pa guardar la ocasión.

Recuerdo que me anduve alejando con la rucia a unos lugares más piolas, pero cerca del grupo. Ya estabamos todos intoxicados, salvo la Jime. Siempre tuve la duda sobre su consumo, pa mi que hacía como que tomaba y fumaba, porque nunca la vi arriba del balón, en fin.

Yo estaba en mis menesteres, pero atento a lo que hacía el grupo. Poco a poco fue bajando el volumen y las voces del carrete. Así que volvimos con el resto de la gente. Sólo quedamo el gato, el jote, la jime, la rubia y yo.

Además era tarde porque estaba comenzando a oscurecer. La jime dijo que conocia un lugar piola en la U para que nos quedemos hasta el otro día. Así que fuimos a comprar unos panes, más droga y alcohol. La vida universitaria jojo.

Era un laboratorio que estaba alejado y no se ocupaba hace años en la parte de atrás, donde estaban los ingenieros ñoños. Estuvimos en silencio un par de horas hasta que los guardias se fueron y entramos al lugar. Seguimos jaranenado toda la noche hasta que nos quedamos dormidos.

Minutos antes que amanezca siento ruidos extraños y despierto. Era el jote que estaba en estado casi comatoso de ebrio y volao tratando de salir del lugar.

-¿qué te pasa won?
-estoy que me cago compadre...
-¿te ayudo a salir?
-si won, por favor...

Lo levante como pude y salimos hasta un prado con matitas que había cerca. El jote apenas se mantenía en pie y trataba de bajarse los pantalones mientras se le caían lo peos. Yo estaba cagado de la risa mirando, hasta que se los bajó y realizo un torpe movimiento para sentarse.

Acto seguido el won soltó la media cagá, fue con un chorro y luego como un par de kilos que formaron un mini pantano de mierda en la grama. Pero el weon estaba tan curado que se cayó sentado encima de su plasta mientras yo me cagaba de la risa.

El won se desmayó encima de la caca y yo entro al lugar para buscar ayuda de mis otro partners, pero me encuentro con la desagradable sorpresa que solo quedaba la Jime. La despierto y le cuento. Ella, además era muy buena amiga, le dio pena y me obligó a ayudar al weón.

Puta, como les explico, nos acercamos al jote y se me vienen las arcadas. Vomité hasta el hígado. El olor a mierda era insoportable. Mientras la Jime me decía que yo era un weón mina pa mis weas, lo que me dio un poco de fortaleza y me obligué a actuar. En eso unos metros más allá veo una manguera y como el jote se había desmayado encima de la mierda y con los pantalones abajo, le propongo a la jime que lo magueriemos, a lo que ella accede gustosa...

Le sacamos la ropa, procedimos a bañar al won. A esas alturas ya era de día. limpiamos como pudimos sus ropas y lo volvimos a vestir. El won tenía un extraño olor entre pasto, agua y un poquito de caca. Nos quedaba una chela así q se la vaciamos en la parte más cagada de de su humanidad, total ya estaba mojado. Luego de tanto webeo, el loco despertó de frío. Nos miró con su cara de niño inocente...

-¿qué weá pasó... siento olor a caca... me cagué...?

Con la jime nos miramos y agutamos la carcajada. Ella rápidamente contestó.

-Estabamos saliendo y pisaste caca, te pusiste weón y empezaste a limpiarte con la maguera y quedaste todo mojado, todo eso te pasó de curao.

El jote se rió y dijo, puta que me pongo weón con trago. Y los tres volvimos felices a clases.

Con la jime nunca le contamos a nadie lo ocurrido, no sé por qué debido a q la anécdota fue de lo más graciosa y asquerosa. Bañamos a un weón cubierto de caca en el césped de la universidad. Al jote menos le contamos. Nunca se supo esta historia hasta ahora. Así que jote, onde quiera que estés, si lees esto... saludos compadre.


FIN

6/18/2008

Por culpa de los spankys

Por: Akgar Team.

Antes que todo, queremos aclarar que estás a punto de leer una historia que roza lo... digamos, erótico pornográfico, quizás triple X. Nos da lo mismo, pero como a pesar de escribir de mierda somos hueones concientes, queremos partir avisando... así que si tenís menos de 15 años, o no tenís un criterio formado, pues... mejor lee otra hueá. ¡Niños! no se les ocurra poner esta historia en el mural del colegio.

Bueno... queridos lector@s, amigos y amigas. Lo que viene a continuación es la historia de uno de nuestros socios, que de paso les aviso, ya nos había contado algo increible hace un tiempo atrás.

Ya habíamos dicho que el tema caquístico y el ámbito sexual por lo general nos entregan situaciones extrañas. Además de eso los hombres no tenemos muchos filtros a la hora de buscar algún, digamos, agujero por donde introducir parte de nosotros, más aún si nuestro cerebro está obnubilado por los vapores etílicos o cualquier otra weá que nos haga volver a nuestros estados más primates. Aquí el relato:

En una de esas salías turbias, estaba con una jermu haciendo la especialidá de la casa, el llamado "doblete familiar", que pa que me entiendan vendría siendo la utilización de los dedos índice y medio por la entrada oficial y el pulgar por behind.

El ambiente era distendido, alcohol y cuetes eran nuestros compañeros, y el cuarto oscuro era el escenario de una agitada sesión de sexo sucio, animal y sin tapujos. Como debe ser ¿no?

En el mismo instante del atrevido "doblete familiar", me da por aplicar "spanky" y pah! cachuchazo uno tras otro aumentando los gemidos de la doncella, la cosa se pone más hiperventilada y al parecer debido a la emoción, se me fue el pulgar más adentro de lo normal y sentí una bizcocidad exagerada.

La metía fue demasia'o profunda y pa cuando me di cuenta, tenía hasta los nudillos embetunados.

Con la vergüenza (entiéndase ascocalentura) no atinaba pa salir airoso del asunto sin perjudicar el momento y honor de la chica... así que decidí aplicar sábanas pa limpiar la mano y terminar de una con el incómodo momento Kodak.

Cuento corto... luego de la cátedra de sexo intenso en el cuarto oscuro, nos tiramos a dormir y descansar en la desordenada cama. Al día siguiente despertamos aturdidos y orgullosos, con la misión de retirarnos del lugar. Mientras nos vestiamos con mi satisfecha compañera, nos percatamos trágicamente que... en realidad no me limpié la mano cagá con una parte de la sábana, sino que con la blusa que yacía tirada en la cama. ¿Qué iba a saber yo? No distinguí... tomé lo primero que encontré pensando que era la ropa de cama.

Imperdonable. Mi socia se retiró con sostén y blazer, ni cagando se ponía la blusa con caca.

Como ven... tenemos amigos finitos. Pero lo queremos.

Reflexionando podemos aconsejar algunas cosas:

- Amigos y amigas, si pueden, traten de no dejar tirada sus prendas en la cama.
- Amigos, mantengan siempre un rollo de papel higiénico cerca o un paquetito de pañuelos desechables.
- Amigas, si salen con nuestro protagonista, traten de que no pierda el control.
- Niños, se supone que no iban a leer esta hueá!

N. del Editor: No nos hacemos responsables de la historia. Todo lo contado acá es de exclusida responsabilidad del weón cochino que nos la contó.

(2)N. del Editor: Aprovechamos de saludar a Polakín, que hoy miércoles 18 cumple sus 25 años. Felicidades Polakín.

6/05/2008

Diga caca mijita, nadie se va a enojar

Por: Enrikín.

Tras ver el Informe Especial con el tema de las cochinás en los moteles y hoteles de Santiago, me quedó más que claro que es importante el tema de la caca, especialmente en el ámbito de la higiene. Y este blog no sólo es para contar anécdotas, aventuras e historias graciosas, aquí también nos damos el tiempo para reflexionar.

Pese a que no tengo mucho carrete en moteles (siempre viví en dpto solo), me imagino que no debe ser muy gracioso ir a follar encima de un lugar que tiene caca y otros fluidos corporales, y aunque no los ves, sabes que las hueás esas están ahí donde cabalgas. De hecho, ya es desagradable ir a restoranes, pubs o cualquier lugar público y encontrarse con los baños llenos de mierda y meao por todos lados.

Volviendo al informe especial de la periodista Paulina de Allendes Salazar, también me llamó la atención el lenguaje técnico de la coleguita, se creía una de las minas ricas de la serie CSI (sin perjuicio de que está como pa Contacto), disfrazada de criminalista, con un toque demasiado parafernálico pa una investigación que busca bichitos en lugares donde la gente folla. Pero bueno, siendo Informe Especial, podriamos dejarlo pasar.

Sin embargo no pude dejar de reparar en el lenguaje técnico, no lo encontré acordé al público objetivo, de los moteles al menos ¿Quiénes se pegan motelazos? Universitarios, secretarias y sus jefes, amantes, parejas relativamente jóvenes, clase media en general y por ahí una que otra excepción despreciable. No es por mirar en menos, pero con cuea ese tipo de gente cacha qué significa “fecas”, sin embargo la coleguita fue demasiado culijunta, y pese al horario no se tomó la molestia de decir “CACA” en ninguna parte donde encontraron mierda.

Si hasta el infumable pasquín LUN sacó un tema con el reportaje de IE, en el cual se destaca la presencia de asperguillus y fusarium, que no son otra cosa que hongos que dejan las patas como coliflor o pueden provocar infecciones vaginales. Pero en ninguna parte del pasquín hablan de "CACA", y en varios de los locales revisados se encontró residuos de feca humana en sábanas y cubre camas, que no es otra weá que mierda.

Querid@s lector@s, me quise detener en este aspecto debido a la cantidad de barbaridades que se habla hoy en la tele y me llama la atención que en un programa que trata de “informar” al vulgo no use palabras que son de uso cotidiano. ¿O acaso nunca nadie le ha dicho a un niño? ¡no toques eso que es caca! Si lo podemos decir a un infante por qué la coleguita de TVN se puso cartucha y no habló en buen chileno ¿idiosincrasia? ¿línea editorial del medio? ¿de pura cuica?

Espero que saquen sus conclusiones amiguitos/as.

PD: Polakín me insiste en que les recuerde que él, ya aclaró hace bastante tiempo, que gracias a sus medidas de higiene, no es de los que deja caca en las camas de los moteles.

4/23/2008

La vida en pareja te da sorpresas

Por: Enrikín.

Las historias de pareja son casi siempre secretas, de a dos, a menos que los susodichos se separen y cada uno por su lado después andan dejando mal al o la otro/a. Pero este no es el caso.

La siguiente historia la escuché en un bar, en momentos en que tres amigos confesaban sus aventuras sexuales más turbias. Por lo que me pude dar cuenta los tres pasteles eran casados, pero entre ellos se notaba una amistad de años por la confianza de sus relatos. Nunca se percataron que en una mesa a lado de ellos otro pastel con orejas de radar escuchaba sus tonteras.

La verdad es que no contaban nada nuevo respecto de lo que conversamos entre amigos. Hasta que uno de ellos hizo una pausa de esas “amigos míos me enamoré…”, pero fue para hacer una descabellada e hilarante confesión.

El tipo empezó relatando que en los pocos años de matrimonio había logrado un gran fiato con su esposa. Tenían mucha confianza y siempre trataban de hacer cosas nuevas en la intimidad.

Pasaban así sus momentos maritales hasta que en una oportunidad ambos estaban conversando en la cama, sólo con ropa interior y pasó algo gracioso, por lo que los dos comenzaron a reír.

Todo iba a bien, hasta que la mujer se para de la cama y, aún riendo, se agacha a recoger algo, acto en que se le cae un sorpresivo gas, el que además salió con un resto de challa. Tal situación provocó que la risa de su pareja se transformara en un ataque de carcajadas de esos que no pueden parar.

El tipo cuenta que su mujer tiene muy buen humor y que además es más caliente que diablo con tifus. Tras la graciosa escena la mujer dijo que iba a ordenar la ropa del suelo y la llevaba a lavar. Pero para sorpresa del sujeto la graciosa mujer le lanzó el siguiente desafío:

-En el baño me quitaré las pantaletas cagadas ¿Serás capaz de olerlas?

-jajaja… tú eres weona, nunca tan cochino…

A lo que la desafiante mujer le responde. –Jamás pensaría que por oler los calzones cagados de la mujer que amas seas un cochino. Además, hay olores que por desagradables que sean, pueden lograr excitar a hombres y mujeres.

El tipo comenzó a justificarse ante sus amigos. Que se había calentado con el desafío, que mientras su mujer le hablaba había tenido una erección, que había sentido curiosidad y sus amigos lo empezaron a webiar, porque ya sospechaban para donde iba la historia.

El tipo sigue con su relato. Mientras mi linda mujer estaba en el baño siguió con su acoso sexual.

Ya poh, ven a oler mis cagados, me decía del baño. Además estoy desnuda así que podría ser interesante. Me amenazaba la loca.

-Ya poh amor, también están olorositas a sudor ¡Ummm, que rico huelen, son excitantes!

De pronto entra completamente desnuda ala habitación y me tira los colzones cagados a la cara. Quedé pa´entro, no sabía si enojarme o reír. Me pilló de sorpresa. Yo agarré de forma inconciente los calzones. Mientras ella hizo un movimiento de baile erótico en la puerta de la pieza.

No van creer won, mientras miraba a mi mujer no pude evitar ver los calzones cagados y me empecé a calentar. De pronto y sin siquiera pensarlo, acerqué la prenda cagada a mi nariz y comencé a olisquerla. Era una mezcla de heces, orina y sudor.

Para gran sorpresa mía, algo que a cualquier mortal le provocaría un asco vomitivo en circunstancias normales, incluso a mí, en ese momento me producía una reacción de placer que no puedo explicar, fue tanta la calentura que me fui sin siquiera sacar la tula del calzoncillo.

Ni siquiera me di cuenta que mi esposa se estaba duchando. Cuando llega a la cama me pregunta qué me pasa y le cuento de la eyaculación que tuve con los sus olores naturales. La respuesta de ella fue un ataque de risa y terminamos teniendo uno de los mejores follones de nuestra relación.

Ahora, cada vez que quiera felpearla, voy a la ropa sucia y busco sus calzones para excitarme. Estoy cagado weón, me gusta oler su caca, me calienta, me vuelve loco. Y como complemento provoca que tenga las mejores escenas de sexo con mi mujer… y todo gracias a unos calzones con frená de camión.

11/08/2007

Pa' la otra haga caca en su casa puh...

Enviado por: Pergenia.

Hace pocos días tuve que ir a un entierro (se murió mi padrino mal pensados) en Constitución. Un viaje relámpago para despedir a mi padrino. Como el caballero se murió un día jueves estuve todo el fin de semana por allá para regresar el domingo en la tarde a La Serena.

Bueno, como suele suceder cuando viajo trato de comer livianito para evitar tener que utilizar los molestos, antihigiénicos y hediondos baños de bus. Me acomodé en mi asiento que, dada las circunstancias, no me quedo de otra que conformarme con el pasillo. Mi compañero de viaje era un señor bigotudo, delgado, que tenía un aire al compadre Moncho.

Cuento corto, me quedé dormida un rato y, como me suele suceder cuando viajo, mi brújula se volvió loca y no tenía ni idea donde estaba… A pesar que eran las cuatro de la tarde. Me puse a leer el diario cuando sentí un ruido bastante conocido por mí. Un retorcijón sonó como si el intestino estuviera conectado a un sistema de amplificación estéreo.

Como evidentemente no era yo la del ruidito miré a mi compañero de asiento. Estaba pálido, sudaba, llegaba a tener una fascie de angustia. Le pregunté si se sentía mal, y él me respondió —mijta, sabe, parece que el almuerzo me hizo mal. Quiero ir al baño—. Ante lo cual le respondí —pregúntele al auxiliar del bus si pueden hacer una parada para que usted pueda ir a hacer caca tranquilo (siempre he sido franca, y a veces no me doy cuenta de que con esas actitudes no suelo tener mucho tacto).

Pasajero: Sabe señor…es que tengo ganas de ir al baño.

Auxiliar: Al fondo del pasillo, mano izquierda está el baño.

Pas: Si, pero es que yo no quiero hacer pichí… es lo otro...

Aux: Aaaah... Chuuuurra… sabeee… no hay parada hasta llegar al peaje. En todo caso faltan como cinco minutos para llegar hasta allá.

El pobre individuo no se podía sentar, de hecho ya estaba con las piernas cruzadas (síntoma claro que se está saliendo un alien por el culo) y a mi juicio, esos cinco minutos pal pobre señor se hicieron eternos. En ese momento ya todo el bus se había percatado de la desgracia del caballero.

El bus paró en un peaje que, dada mi brújula enloquecida sepa dios donde estaba, y el caballero se bajó. Iba saltando con las piernas cruzadas evitando que la vorágine de caca dejara su huella en ese lugar. Pero como bien dicen que lo que esta mal perfectamente puede estar peor. El señor le pidió el baño a los encargados del peaje, estos le dijeron donde estaba (pa desgracia se encontraba en la caseta de la otra vía). En su desesperación el pobre hombre no sabía que en el baño ¡¡no había papel higiénico!! (A todo esto, el bus completo presenciaba el sufrimiento del señor. Si la gente es muy morbosa, incluyéndome). Se devolvió pasando por toda la carretera dando saltitos, y el encargado del peaje tenía papel, pero de esos industriales. El pobre sujeto pescó el rollo con rapidez, se dio la vuelta y siguió dando saltitos por la carretera y el papel.

A los minutos el pobre tipo apareció por la puerta. El color de su rostro hacía juego con el semáforo en rojo. Y si bien yo pensaba que tenía poco tacto el auxiliar del bus definitivamente la cagó, le dijo:

-Caballero, pa la otra haga caca en su casa puh.

Dada esta experiencia, con mayor razón como livianito antes de viajar.

10/22/2007

Papel higiénico made in USA

Enviado por: Wero.

Cuando tenía unos 12 años vinimos a Santiago mi mamá y yo (en ese momento era un vil provinciano) a ver a una amiga suya que vivía gran parte del año en USA y estaba de vacaciones en Chile. Aparte de estar forrada en plata la vieja, era una consumidora de rarezas tecnológicas y siempre había cosas extravagantes en su departamento, las que claramente e inmerso en mi ignorancia “huasirulística”, yo nunca sabía utilizar del todo bien; tostadoras que hablaban, televisores “touch screen” y un sin fin de cachureos.

El asunto es que almorzamos no sé qué cosa preparada con productos “made in usa” y que al menos sabía bien. Acto seguido y de tanto embeleco gringo que había comido, comenzaron los retorcijones que a esa altura (y poniendo harta oreja) ya hablaban en ingles.

Lo que sigue ya es obvio y es de dominio público… al water se ha dicho. Claramente el baño tenía de todo lo que un baño normal chileno tiene (su “toballa” de manos, el Le Sancy, un Lux sin abrir, el rollo de papel de repuesto, etc.), pero exagerado y nuevamente… todo gringo.

Hice el trámite que tenía que hacer, cerré los ojos cuando los tenía que cerrar y era el momento “de barrer la entrada al castillo”. Agarré el papel higiénico y ¡oh! sorpresa, era mas pesado de lo habitual, mas suave y húmedo (como esas toallitas húmedas que venden ahora), y el típico cilindro central de cartón era duro. Entonces me dije a mi mismo: “nada de raro que el confort sea gringo”, así que aplique en la zona afectada.

Salí del baño impoluto y proseguí goloseando.

A los pocos minutos, me empezó a picar la zona cero. Extrañado me cuestioné si me había limpiado bien y volví al baño a repetir la operación, mismo papel… nada, absolutamente limpio. Salí del baño, no pasaron muchos minutos en el living y de nuevo la picazón… otra vez al baño, esta vez humedecí el papel y me limpié.

Volví al living pero la picazón en vez de disminuir, aumentaba, para colmo (y entiendo que se evidenciaba demasiado) mi mamá me preguntó: “¿hijo, qué te pasa?”, mi desesperación pudo más que mi orgullo e inocentemente le dije: “me pica el potito”, para colmo la amiga de mi mamá pregunta: “¿le pasa algo al niño?”… claramente y ante la preocupación, mi mamá repite mi frase y dice: “es que fue al baño y ahora le pica el potito”.

Teorías iban y teorías venían respecto de la causa de la picazón (a esa altura ya quería hipoglós), incluso fuimos al baño y ¡¡¡ahí estaba el culpable!!!. Hice una reconstitución de las acciones y al momento de tomar el rollo de papel higiénico, la amiga de mi mamá dice:

Amiga: oye ¿te limpiaste con ese confort?

Yo: si ¿por qué?

Amiga: (risas) lo que pasa es que al maestro que vino a pintar ayer, se le cayo ese rollo al recipiente del diluyente y después se nos olvido botarlo.

Yo: ¬_¬

Mi mamá y su amiga se reían en mi cara, y yo puteaba internamente, como no me iba a picar el poto si me había limpiado y relimpiado con papel “humectado” con ¡¡¡diluyente!!! Más encima la cagá de diluyente no tenía olor por que la amiga de mi mamá tenía un producto (gringo para variar) que ¡¡¡mitigaba el olor!!!

Humildemente acepté una toallita, jabón humectante y las instrucciones para usar el bidet.

N. del E.: No sé si es tercera o cuarta historia que nos envía nuestro buen amigo Wero, pero da igual. Como es costumbre, está muy graciosa. Gracias socio, y te aseguramos que los demás lectores (incluyéndonos a nosotros mismos) están esperando más historias tuyas. Saludos.

10/11/2007

Desde Colombia con Olor

Enviado por: John Jairo, de Cali, Colombia.

Esta historia le sucedió a un compañero del colegio donde yo estudiaba. Por el año 1995 cuando yo estaba en grado sexto o primero de bachillerato. Yo era el pelado más reservado y tímido de mi grupo, casi no hablaba con nadie y no faltaba el pelmazo que me la quería montar, y yo de puro de hueva me dejaba siempre. Uno de los abusones que tenía en aquel entonces es el protagonista de este cuento. Se llamaba, o mejor dicho se llama (aún no me han dado la buena nueva) Junior Hernando. Un gordo cachetón (debía pesar por lo menos unos 100Kg), se reía por todo y de todos. Su risa guasónica sonaba como la de una bruja de cuento, era el terror de los marginados, todos los demás se reían de sus chistes y burlas por más estúpidas que fueran. Ya se imaginarán que no era muy brillante que digamos en sus estudios, o en realidad para ser sinceros era un completo asno, no daba pie con bola, ya había perdido 2 años y gracias a eso se encontraba en mi mismo grupo.

Cierto día, consentidos por los profesores, aquellos estudiantes que quieren dárselas de líderes, esos que en realidad son cabezas huecas que no ven más allá de sus narices, esos que la gente como yo suele odiar en secreto, organizaron una gran kermese. Ese día cada grupo preparó su venta, y se instalaron mesas en la cancha del colegio. Había empanadas, tamales vallunos, chorizo, toda clase de fritanga, helados, crema, sancocho de gallina y deliciosos platos de la gastronomía colombiana. Como es de esperarse no faltó en la escena nuestro rechoncho protagonista. Hizo el tour completo por todos los puestos, comió y bebió. En algunas mesas tuvo que pagar en otras le regalaban, hasta las sobras se comía como todo un puerquito, no hicieron falta tarros de basura.

En la tarde después de la kermese todos entramos al colegio y sentimos un olor penetrante, constante y difuminado por todo el edificio, un olor a mierda tan fuerte que era imposible ignorarlo. Todos supimos en ese instante que no se trataba de algún pedito fugitivo, ni de algún descuidado que pisó mierda de perro. Queridos lectores, el olor era inconfundible, olía como a mierda húmeda, diarreica y fresca, casi podiamos sentir su textura suave como la de una malteada de chocolate muy espesa. Estaba tan concentrada en el aire que casi se podía saborear. Se preguntarán a que sabe la mierda, bueno pues les diré a que me supo el aire impregnado de mierda, era un sabor amargo y dulzón, como comerse un huevo cocido de hace 3 días acompañado de una cerveza tibia.

Era imposible localizar la fuente del hedor, así que buscamos por todo el edificio, hasta que finalmente una de las estudiantes de grado 11, la niña más atractiva del mundo, hizo su aparición. Me era imposible no tener una erección de sólo verla, inclusive ahora para el tercer reglón de este parrafo, mi verga estaba como para partir un ladrillo de panela. En fin, esta diosa sexual decidió asomarse al baño del piso de arriba, trató de abrirlo y encontró la chapa asegurada. El olor era el triple de fuerte en ese sitio asi que decidió avisar al alto mando. En segundos todo el colegio estaba parado junto a la puerta, trataban de abrir y no podían, todos tapándose la nariz con la camisa o con algún pañuelo. Llamaron al ocupante del sanitario, pero nadie contestaba, sólo se oían pasos y sollozos, también ruidos como de quien arranca papel higiénico. Pasaron unos veinte minutos y los sollozos se convertieron en el llanto de lo que parecía ser un muchacho de unos 13 años, y una vos chillona como la de un marranito.

No hubo más remedio y al aseador tuvo que forzar la puerta y lo que vi ahí es algo que nunca voy a olvidar, es uno de mis recuerdos mas valiosos y asquerosos. Parecía como si Sadam Hussein hubiera mandado un soldado suicida al baño del colegio pero este soldado no era de carne y hueso, sino de pura, física y hedionda mierda. Había mierda en las paredes, en el piso, sobre y dentro de la taza del sanitario, en el tanque, hasta en el techo habían trazas. Las huellas de sus manos en la pared y en el rollo de papel, como si hubieran querido pintar una obra de arte con mierda. Como si esto fuera poco, cerca del techo atascado en una ventana que daba a la calle y con medio cuerpo por fuera, los pantalones abajo y el culo embarrado de caca, estaba nada menos que Junior. Al sentir la puerta abrirse la expresión de vergüenza y resignación que sentí de él fue única, fue como el respiro para mi alma. Lo disfruté muchísimo, lloraba como una niña mientras todo el colegio se reía de él, fue increíble. Por fin las pagaba todas juntas. Nunca más volvió a oirse una risa burlona y grotesca, nunca más pudo hacer víctima a algún desprevenido pendejo de sus chanzas, más bien era quien las sufría, hasta yo podía escupirle en la cara.

Luego de unos años me encontré con él y no pude evitar preguntarle sobre el bochornoso episodio. Ahora trabaja como mesero en un restaurante, nunca ingresó a la universidad y apenas si terminó el colegio con mucho esfuerzo (no de él, sino de los maestros quienes estaban ya cansados de este grotesco personaje). Me contó que después de la kermese, todo lo que había comido le produjo una diarrea aterradora, apenas si le dio espera de llegar al retrete, pero no le dio tiempo de levantar la tapa de baño así que se sentó encima, y antes de sentir que estaba sentado sobre la tapa soltó todo el mierdal, que salió con tanta presión que se embarró por todo el recinto. Imagínense el despegue de un transbordador de cabo cañaveral. La histora ya no me causó gracia, sentí lástima por el pobre. Con todo y lástima no pude comer en ese restaurante (me dio asco), pero le di una generosa propina, tomé la mano de mi novia y me retiré del lugar con una sonrisa en el rostro. Nunca más supe de Junior.

N. del E.: La historia se encuentra íntegra, tal cual nos la envió nuestro lector Colombiano. Muy buena historia, saludos John.

9/10/2007

Florencia, una chica especial

Akgar Interviú.

Cuando caminamos por la calle y vemos a las mujeres, la mayoría son normales. Lo mismo debe suceder con nosotros los machos. Sin embargo, a veces uno ve una silueta a los lejos y el radar indica que se viene un filete de primer corte. Así es Florencia. definitivamente no es una mina "normal", ella es bonita, o mejor dicho bien rica.

Cuando se comunicó con nosotros pensamos que era una broma, pero una vez que nos reunimos con ella, Polakín y yo quedamos a boca abierta. Debe tener unos 22 años (no le preguntamos la edad porque somos unos caballeros), 1.70 metros aprox., medidas perfectas, cintura de reloj de arena, pelo castaño natural y según el pendejo de Polakín, unos ojos preciosos. Nos confesó que a los 18 se tiñó rubia, pero cuando se vio al espejo se sintió como actriz porno así que se cortó el pelo como soldado recluta y hoy luce una bella melena con su color orginal. En fin, como ya dije, entera rica la loca.

Ella nos escribió un mail contándonos lo mucho que se reía con nuestro blog y todas esas bellas palabras que nos envían nuestros fans. Sin embargo lo bueno venía al final. Nuestra amiga quería hacer una especie de confesión caquística y le pareció que nuestro espacio era el indicado.

Al principio estaba nerviosa, igual que nosotros, pero luego de conocernos un poco, la Flo entró en confianza y nos mostró su personalidad avasalladora. De hecho, en dos oportunidades me dijo que sus ojos estaban más arriba, en clara alusión a mi vista posada en su generoso escote.

Flo rápidamente nos introduce en su drama con la frase "siempre hago muy hediondo", a lo que Polakín rápidamente trata de arreglar diciendo que todos lo hacemos. Pero nos confiesa que su drama era fatal, porque a ella por lo general le bajaban las ganas de cagar después de tener sexo. Con Kín nos miramos y quedamos mudos unos segundos. Está claro que somos especialistas en historias de caca, pero de ahí a ser sicólogos hay mucho trecho.

Debo reconocer que mientras nuestra entrevistada hablaba con el viejo degenerado de Enrikín, yo de inmediato sumía mi mirada en ese bello escote, pero fui lo bastante cuidadoso como para no ser sorprendido por la bella chica, que por cierto, también nos confidenció que era una máquina de cagar. Por lo menos 3 deposiciones diarias. Fuerte lo suyo, y tan rica que está.

¿Siempre has hecho hediondo y mucho, o sólo se trata de algo reciente?

A ver, en el colegio hacía harto, pero no tanto como desde que estoy trabajando. Y como ya les dije, no se trata de que haga siempre hediondo, sino que los peak que tengo son muy fuertes.

¿Los peaks, o sea, las veces que haces más hediondo no?

Claro, cuando ando medio mal del estómago dejo muy muy hediondo.

¿Y qué dicen tus cercanos?

Bueno, en la casa mi papá me echa la talla cada vez que puede y mi mamá sólo se ríe. Mis hermanos ya son un caso aparte porque andan por ahí conmigo, pero ellos son hombres. Una vez dejaron una vela aromática en el baño con una notita que decía "enciéndeme, ¡¡¡por favor!!!".

¿Cómo anda la producción?

Muy bien, muy bien. Lo único malo que es hedionda, de hecho creo que si hicieran una película sobre mí debería trabajar Jack Black, ese gordito de la Escuela de Rock, me gustaría ver las caras que pone luego de entrar a un baño con ese hedor.

¿A qué crees que se deba tu digestión?

Mi papá dice que tengo el mal del saco roto, como como chancha y no subo un kilo de peso. Claro que cago hasta tres veces al día, además me encantan los condimentos, las legumbres, la coliflor, el brócoli, los repollitos bruselas, en fin, mezclas que se vuelven tóxicas en mi pancita.

¿Y nunca has subido de peso?

Más de uno o dos kilos, nunca. Así que siempre me he conservado regia jajajá. Como ustedes, que son bien guapos.

Eeeeeh... ¿oye y qué dice tu pareja o pololo?

Ahora nada porque estoy soltera, jajajá, les aviso.

Estéeee... (¡jejeje!) ¿y los pololos que has tenido?

Ah, bueno... después de un tiempo se atreven a comentármelo. Yo sé que al principio se dan cuenta y no me dicen nada, pero después de cierto tiempo yo he tirado la talla y ahí me doy cuenta que siempre han sabido. Lo que me complica es eso que contó Polakín en una de sus historias, cuando dijo que el cacheteo con olor a poto era insufrible jajajá... como yo hago varias veces al día por lo general me pillan para tener sexo y no puedo sin darme una ducha. Es más, creo que tenemos harto en común con Polakín jajajá.

¿Estás contenta con tu digestión o ya quisieras que todo cambiara y fueras una chica más normal?

La verdá es que a veces me gusta y a veces la odio. Me mantengo bien, no sufro del estómago y no tengo problemas digestivos, así que bien por ese lado. Lo que sí me gustaría es ordenar más mis horas, sólo hacer en la mañana y en la noche, por ejemplo. Es que así no tendría tantos problemas prácticos. Y a veces cuando estoy de visita en algún lado o hay poca ventilación detesto mis olores.

¿Por qué decidiste contar tu historia en nuestro bloguito?

No sé, la verdad es que llegué aca por una amiga. Yo no era muy bloguera, pero después de leerlos a uds. hasta he pensado en hacerme un blog. Bueno, comencé a leer sus historias y me mataba de la risa. Hasta antes de leerlos pensaba en mi problema como algo que me bajoneaba, pero no como para ir al sicólogo, así que funcionaron como una especie de terapia, que además es útil.

¿Te cambiamos la vida...? jojo...

Naaah... nunca tanto, pero ahora ya no veo eso de cagar hediondo como algo grave. Incluso por su blog he buscado el tema y sólo se trata de no ser tan chancha para comer. Así que en el futuro ya irán bajando los niveles de gases tóxicos de mi organismo.

Para terminar te pedimos que mandes un mensaje para los fans de akgar.blogspot.com

Creo que lo que deben hacer es recomeendarlo a sus amigos porque la verdad es muy entrenido. Lo que me llamó la atención de Polakín y Enrikín es que pese a su diferencia de edad, se complementan bien en el blog y además lo tiene muy bien escrito. Ya chicos lindos, no se me ocurre nada más. Ojalá publiquen pronto.

Te queremos hacer la pregunta de nuestro Blog. Si tuvieras un súper poder, cuál sería y de qué modo... yaaaa! jajajá.

Jajajá que tonto.

La Flo quedó especialmente invitada a que parte de sus nuevas ganas de escribir las satisfaga con nuestro blog. Así que a pedido nuestro y a promesa de ella ojalá pronto tengamos alguna de sus historias.

Saludos a todos y disculpen la demora.

8/06/2007

Cagar en el río

Por: Polakín.

Hola chicos/as.

Hace algunos meses me encontré sentado conversando diferentes mierdis con amigos, y en el calor de la tertulia salió a la palestra el tema de la caca. Debo reconocerles que yo empujo pa allá así que no deben extrañarse.

Estabamos con el tema a flor de labios cuando de pronto saltó un tata (que podría reclamar no ser tan tata) contando sus aventuras de adolescente. La historia me dejó con la come mote llena de risa por quince minutos non stop.

Resulta que mi tío en cuestión partió contando de cuando era cabro, remontando las acciones a la década de los ochentas mientras andaba mochileando pa allá pa Victoria, un pequeño pueblito que queda cerca de Temuco en la Región de La Araucanía.

Un día de esos, cuando en las fokin radios sonaban unos sobrevalorados Soda Stereo, Juanito y sus amigos almorzaron un plato de tallarines a medio cocer que los dejó en la cornisa de una cagadera segura. Y claro, según me han contado, cuando uno se va a mochilear o acampar se raja tomando y drogándose ¡horror! La cosa es que en la nochecita de ese día incorporaron a su organismo la rica mezcla de grapa con yupi. Jajajá loreense esa weón... No les miento.

Horas más tarde según cuenta mi socio, el concierto de tripas y los malditos retorcijones anunciaban el desembarco de cientos y cientos de gramos de caca, así que partió raudo a las orillas del río para evacuar.

Producto de lo curao que estaba, recién después de cortarle el cogote al último mojón este weón se dio cuenta que no tenía papel para limpiarse. En ese momento cachó que estaba en un problema y se sumergió en el proceso de tener que resolver qué hacer. Miró a su lado y la abundancia de flora lo llevó a pensar que quizás unos helechos que estaban cerca eran la alternativa. Pero no fue así, ya que le dio miedo que quizá se le enronchara el culo con alguna hierba extraña.

Entonces amigos y amigas, nuestro valiente protagonista resolvió que la solución estaba bajo sus pies. El río en sus orillas estaba lleno de piedras, así que decidió utilizar las suaves rocas para limpiarse el shiquitín. Él asegura que se dio el trabajo de elegir piedra por piedra las más adecuadas cual Amélie queriendo hacer patitos. Mientras tenía su pálido culo al aire las limpió, las sopló y procuró ir girando con sus dedos el pedazo de roca, para no cagarse la mano mientras trataba de higienizar el nudo de globo ¡Ay señor!

Pero claro, no se quedó así... Luego de haber repasado varias piedras por su canaleta le vino la decencia y sintió que no quedó del todo limpio. Ahí recién ascurrió que el río es agua y obviamente el vital elemento servía para sacar las últimas trazas de caca que le pudieran quedar. Caminó agachado, a lo pingüino, pero mareado y aún con la raja al aire, en una escena que podriamos describir como poco digna. Con las piernas flectadas se mojaba las manos a orillas del río y recogía agua para humedecer sus maltratadas asentaderas. Terminado el proceso de limpieza subió sus ropas y con los cachetes húmedos regresó donde sus amigos para contar tamaña hazaña. Increible.

Pasa cada cosa en este mundo, y nos huevean a nosotros por tan sólo escribirlas.