18 junio 2008

Por culpa de los spankys

Por: Akgar Team.

Antes que todo, queremos aclarar que estás a punto de leer una historia que roza lo... digamos, erótico pornográfico, quizás triple X. Nos da lo mismo, pero como a pesar de escribir de mierda somos hueones concientes, queremos partir avisando... así que si tenís menos de 15 años, o no tenís un criterio formado, pues... mejor lee otra hueá. ¡Niños! no se les ocurra poner esta historia en el mural del colegio.

Bueno... queridos lector@s, amigos y amigas. Lo que viene a continuación es la historia de uno de nuestros socios, que de paso les aviso, ya nos había contado algo increible hace un tiempo atrás.

Ya habíamos dicho que el tema caquístico y el ámbito sexual por lo general nos entregan situaciones extrañas. Además de eso los hombres no tenemos muchos filtros a la hora de buscar algún, digamos, agujero por donde introducir parte de nosotros, más aún si nuestro cerebro está obnubilado por los vapores etílicos o cualquier otra weá que nos haga volver a nuestros estados más primates. Aquí el relato:

En una de esas salías turbias, estaba con una jermu haciendo la especialidá de la casa, el llamado "doblete familiar", que pa que me entiendan vendría siendo la utilización de los dedos índice y medio por la entrada oficial y el pulgar por behind.

El ambiente era distendido, alcohol y cuetes eran nuestros compañeros, y el cuarto oscuro era el escenario de una agitada sesión de sexo sucio, animal y sin tapujos. Como debe ser ¿no?

En el mismo instante del atrevido "doblete familiar", me da por aplicar "spanky" y pah! cachuchazo uno tras otro aumentando los gemidos de la doncella, la cosa se pone más hiperventilada y al parecer debido a la emoción, se me fue el pulgar más adentro de lo normal y sentí una bizcocidad exagerada.

La metía fue demasia'o profunda y pa cuando me di cuenta, tenía hasta los nudillos embetunados.

Con la vergüenza (entiéndase ascocalentura) no atinaba pa salir airoso del asunto sin perjudicar el momento y honor de la chica... así que decidí aplicar sábanas pa limpiar la mano y terminar de una con el incómodo momento Kodak.

Cuento corto... luego de la cátedra de sexo intenso en el cuarto oscuro, nos tiramos a dormir y descansar en la desordenada cama. Al día siguiente despertamos aturdidos y orgullosos, con la misión de retirarnos del lugar. Mientras nos vestiamos con mi satisfecha compañera, nos percatamos trágicamente que... en realidad no me limpié la mano cagá con una parte de la sábana, sino que con la blusa que yacía tirada en la cama. ¿Qué iba a saber yo? No distinguí... tomé lo primero que encontré pensando que era la ropa de cama.

Imperdonable. Mi socia se retiró con sostén y blazer, ni cagando se ponía la blusa con caca.

Como ven... tenemos amigos finitos. Pero lo queremos.

Reflexionando podemos aconsejar algunas cosas:

- Amigos y amigas, si pueden, traten de no dejar tirada sus prendas en la cama.
- Amigos, mantengan siempre un rollo de papel higiénico cerca o un paquetito de pañuelos desechables.
- Amigas, si salen con nuestro protagonista, traten de que no pierda el control.
- Niños, se supone que no iban a leer esta hueá!

N. del Editor: No nos hacemos responsables de la historia. Todo lo contado acá es de exclusida responsabilidad del weón cochino que nos la contó.

(2)N. del Editor: Aprovechamos de saludar a Polakín, que hoy miércoles 18 cumple sus 25 años. Felicidades Polakín.

2 comentarios:

Den-Sahr dijo...

siempre hay que tener confort aunque parezca un poquito wachaca... aunque claro está, despues de esa experiencia, no se si sea tan wachaca tener papel en el velador... jajja

saludos

spankys dijo...

que p2?