23 mayo 2007

Puta que es cochino el hombre socito...

Por: Enrikín.

Hace algunos días escuché la más cochina y sórdida historia de caca. La cual salió nada menos que de un individuo que había sido mozo de un tristemente célebre torturador de la dictadura, pero en fin, ese es sólo un dato al margen.

Me imagino queridos lectores/as que se preguntan en este momento ¿quizás que tipo de lupanar visita Enrikín? Pero no se espanten, es un lugar común y corriente, al cual van desde abuelitos hasta jóvenes universtarios. Lo que pasa es que estuve en el lugar preciso y en el momento ídem.

Paso a relatar la siguiente cochinada y trataré de recordar el máximo de detalles posibles.

“No va a creer mi caballero lo que pasó hace un montón de años atrás.

- ¿Conoce usted el Salamandra?
- Eeeehh... sí, he oído hablar de ese lugar (sonrisas cómplices de todos los comensales)
- Se nota que ha recorrido usted jajaja. (me dice el personaje y continúa con su historia)

Bueno, yo era joven y más encima en esa época trabajaba en el ejército, así que todo era bueno para uno. Un día iba pasando por aquel sucio local, andaba con plata así que no la pensé y entré.

Lo primero es quedar ciego algunos minutos por la luz negra, pero al rato se pueden ver siluetas de mujeres, hombres, tetas, culos y sus olores respectivos. Me voy donde se ven minitas solas y de pronto me percato que un grupo de hombres están en fila y una lolita bien bonita hacía conferencias de prensa a todos. Luego se sube a una barra y ni se imagina que hicieron los weones cochinos compadrito. Que es animal el hombre por la chucha.

Bueno, como me gustó esa lolita, esperé un rato que se cansara del grupo de giles y cuando se fueron ella también caminó hacia lo oscurito.

Cuando pasó a mi lado le dije al oído que le tenía un regalito. Ella sonrió y dijo que iba al baño. Yo le dije que estaba apurado. Me miró, pidió un trago, el cual pensé iba a beber, pero lo usó para otro menester. Luego tomó unas servilletas, se limpió su cosita y me llevó hasta un sillón en un punto estratégicamente oscuro.

Luego de varias ejecuciones de gimnasia sueca terminó por abrazarme la cara con las piernas y como era menudita le di varias vueltas en esa posición, en ese momento los olores se mueren y uno sólo quiere gozar, puta que somos cochinos por la cresta. Luego de varios minutos de ese jueguito pago, me despido y me voy.

Iba feliz caminando por el centro y de pronto siento un olor a mierda. No va a creer compadrito. Yo tenía un gamulán, de esos con cuello de cordero socito. Sigo caminando y sintiendo olor a mierda. Me miré los zapatos, la ropa, hasta que me pego la cachá y veo el cuello del gamulán socito. La weona me cagó literalmente y no me di ni cuenta.

En esos años habían unon dispensadores para tomar agua en la Plaza de Armas. Ahí estuve socito, limpiando el cuello de mi abrigo, estaba lleno de caca, lo peor de todo es que en esa época yo usaba bigotes.

Puta que es cochino el hombre socito”, reflexiona finalmente nuestro personaje.

La verdad es que el personaje es muy divertido para contar sus historias. En aquella oportunidad todos los que escuchamos el sórdido cuento nos sujetabamos la guata riendo. Pero luego que la escribí me dio como lata la weá. En fin, igual es una historia de caca, que es lo que nos convoca en este cuchitril virtual.

14 mayo 2007

Polakín: "Todo el mundo hace caquita"

Akgar Interviú.

Un día equis me encontré con una vieja amiga de periodismo y como la cortesía lo dice le propuse ir a tomar un café. Hablamos de todo un poco, política, fútbol (si señores es una chica futbolera). Pero haciéndola corta, le conté de nuestro fokin blog (por cierto, aún espero lo prometido de Pascal, en fin). Mi amiga me dijo que no lo había leído, pero que iba a ver de qué se trata. Ese mismo día en la noche llama y me cuenta que se estaba cagando de la risa. En ese momento se me ocurre hacerle una broma a mi partner y le dije:

-Oye, llama a Polakín y dile que eres periodista de LUN, que eres amiga mía, que leíste el blog y que yo te di el número de su móvil. Dile al cabrito que quieres entrevistarlo y se va a hiperventilar.

-jajaja... ok, me gustó.

Tras un bla bla bla... nos pusimos de acuerdo con la talla y el día indicado llegó Polakín puntual, peinadito, bañadito y perfumadito, con cara de galán de teleserie venezolana. Eran como las 7 de la tarde y el día estaba papo. Polakín se veía ansioso y yo estaba cagado de la risa. Él esperaba una entrevista con una minita de LUN, y abrió así unas pepas cuando me vio entrar al cuchitril. Luego de los shshsmrs correspondientes nos reímos un rato, pedimo unos shops y salió la siguente weá. Esperamos que la lean y les guste.

¿Qué te motivó a escribir sobre la caca?

Un día estaba cagando y de pronto me veo en el espejo, me miro un rato y me digo a mí mismo...

-Oye weón, esto de estar siempre en la soledad haciendo caquita es notable, debería describir esto.

Y después de un par de segundos de rápida reflexión, mismo contensta...

-Dale won. Hazte famoso.

En ese momento se me vienen a la memoria varias cosas sobre la caca, como una historia con amigos, otra con minas, con mi viejo, con mi profe de básica, etc., etc., y decidí que tenía que contarlas a ver si causaba la gracia que me provocó al verme en el espejo. Le conté la idea a una amiga y me dijo que era buena, eso fue suficiente. Pero mi fuerte no era escribir, pese a que lo hago siempre, ya que tengo otra formación. Así que le comenté a mi amigo Enrikín, que es capo en las leyes del escribir. Luego de unas semanas teniamos Blog.

¿Crees que algunos lectores piensan que son cochinos?

Sí. Pero ¿sabes? es algo normal, un acto cotidiano, tus papás cagan, los niños, tu pololo/a, todo el mundo hace caquita ¿por qué no debería ser un tema de conversación sana y divertida? En realidá me importa una raja y creo que a Enrikín también. Sabemos que nuestros lectores son más cochinos que nosotros. Se hacen los hueones.

¿A qué te dedicas?

Nos conocimos con Enrikín en la micros amarillas, él vendía superocho a 100 y yo chocofruna pa la seh pa la calor. Ahora limpio guaters en una empresa cotota y un día me encontré una de esas computadoras de bolsillo que parecen celulares. La hueá es genial y ahí me pongo a escribir leseras incluso cagando. Creo que Enríkin está a cargo de limpiar los mingitorios del Estadio Nacional, pobre weón jajaja.

¿Has tenido alguna experiencia real o tus historias son producto de tu imaginación?

Jajajá... Ya que no me preguntas acerca de alguna historia en particular, debo decirte que hay de todo. Historias estrictamente fieles a la realidá, otras con una mezcla de imaginación y verdá... y otras que sólo son producto de mi mente enferma.

Siempre los visitantes les tiran flores por lo bien escrito del blog ¿te sube el ego eso?

Síiii... es que yo soy un analfabeto. En serio. Entonces que digan eso me hace sentir súper. Con mucho empeño me he puesto a escribir mejor y es rico que te lo valoren, aunque sea escribiendo de mierda. Además es algo que hacemos con cariño por las personas que nos visitan y nos leen.

¿Hacen alguna pauta con Enrikín o solo escriben y publican?

Ahí está el secreto. No, no hay pauta. Sólo escribimos, eso sí cada historia es revisada por ambos y modificada si fuese necesario. Además los aportes de nuestros lectores han sido muy importantes. Esto es todo un feedback, nosotros también gozamos de lo lindo con las historias que nos envían nuestros colaboradores.

¿Crees que akgar es uno de los mejores blogs chilenos?

Por supuesto y te respondo sin dudarlo. Somos únicos, somos chistosos, inteligentes y la llevamos. Claro, populares pero cochinos.
El tema es que nos conocen poco. Además hay muchos blogs en la red que están en concursos y tienen una redacción como las weas.

¿Qué futuro le ves?

A ver, creo que me gustaría que el Blog sea leído por más personas. Es rico cuando hacís algo y ese algo es valorado y disfrutado.
Ahhh y pronto podríamos aparecer con algunas poleras, pero yo cacho que más pal verano. Y quién sabe, hasta colaless con nuestro blog.

¿te gustaría llevar las historias a un libro?

Ahhh siiii... sería tan lindo eso. Pero que miedo, no sé.

¿o quizás un cortometraje?

Jajajá... también sería ameno. Las posibilidades no están muy alejadas. Hay temas muy buenos para hacer cortometrajes.

¿Crees q le faltan imágenes al blog?

Yo creo que no, pero nos han dicho que sí. A ver si aparecemos con cuestiones más recreativas e innovamos. A veces falta tiempo, con cinco hijos, dos verdulerías, la pega de los guaters y un blog no day a basto. Nah, broma chiquillas.

¿Y/o música?

Música ni cagando. Esas mariconadas de musicalizar blogs no es de machos alfa.

Así fue que terminamos esta amena charla con Polakín queridos lectores. Luego seguimos tomando unos shops y arreglando el Mundo, que, por cierto, tiene más caca que nuestro bloguito. En fin, espero que les guste esta entevista. Ya pronto se viene el retruco y Polakín me sentará frente a la fokin grabadora. De sólo pensarlo me pongo nervioso.

09 mayo 2007

La sorpresa del médico

Por: Akgar Team.

Amigos lectores, a modo de pastilla les dejamos un chistecito que apareció hace algún tiempo en SBB.cl. Ni pregunten de quién es porque de estas cosas es difícil determinarlo. Saludos, y esperamos que le disfruten. Aquí va...

Estaba un inocente niño jugando con un globo, cuando de tanto pegarle y sin darse cuenta, éste fue a parar al baño y el globo cayó en el inodoro. El pendejo lo vio ahí y le dio asco meter la mano para sacarlo, así que perdió las ganas de seguir jugando y campante se fue a jugar con otra cosa dejando el globo abandonado.

Un rato después llega el padre del pequeñín con una cagadera feroz, y entre él y su brazo el Mercurio del domingo. Se baja los tolonpas y se sienta cómodamente a leer, sin siquiera darse cuenta que el hijo había dejado un globo en el mismísimo water.

Luego de ya dos horas y casi todo el fokin diario leido decide levantarse. Acto seguido mira el inodoro y este estaba lleno de mierda hasta el borde. ¡Por la cresta! ¿¡Cómo cagué tanto!? Waaaaa... pero qué cantidad de mierda por dios!

Asustadísimo corrió al teléfono y llamó a su médico. El médico escucha lo que le dice y no lo podía creer. Luego de varios minutos el sujeto logra convencer al médico y este acuerda ir inmediatamente al lugar de los hechos para asegurarse de que todo esto sea cierto, y poder así determinar lo que ocurre. Cuando el médico llega a la casa es llevado inmediatamente al baño y luego de mirar el water queda absorto.

- ¡Pero qué tremenda cagada! ¿Estabai lleno de mierda? ¡Una mierda de hombre! jajajá.
- Por favor doctor, no bromee... estoy asustado ¿qué será? Dígame ¿qué puede ser?
- Ya, calmao socito. No lo sé, la verdá es que no puedo determinar nada ahora. Antes debo examinar tu mierda para así encontrar las posibles causas, weón cagón.

El médico abre su maletín, extrae de él una espátula y se dispone a tomar un poco de mierda. Pero justo cuando la espátula toca la mierda el maldito globo explota y salta mierda para todos lados. El baño queda lleno de mierda, paredes, lavamanos, cepillos de dientes, etcéteras... incluyendo a los dos personajes.

En eso el médico con un aire de afligido mira al sujeto mientras con su mano se quita un poco de mierda de la cara y le dice:

- La verdá amigo, le puedo decir que yo como médico que soy he visto muchas cosas en la vida... ¡pero shushetumare, un peo con cáscara es algo que me supera!

01 mayo 2007

Estai rica pero ya me cago

Por: Polakín.

La cuestión es bien simple queridos lectores, en la vida hay cosas que no se deben mezclar, como por ejemplo el amor y el trabajo, los negocios y la familia o el fútbol y las mujeres. Así mismo compañeros ¡no se debe mezclar digestión con sexo!

El escenario es el siguiente: Linda muchacha, interesante, mina total y al parecer creyendo todo lo que digo. El día y el ambiente eran perfectos. Sábado, calculo unos 23º grados siendo las 22 horas, cielo despejado y una brisa tibia en la calle que nos recuerda el verano. Yo no dejaba de mirar el escote de su polera como un león hambriento mira su presa.

Transcurriendo los minutos decidí que fuesemos a beber algo y hacer algunos picoteos en un pub de por ahí. A la minita la conozco desde hace un tiempo y ya está claro que tenemos onda. Hemos tenido algunos encuentros delicados, pero hasta ahora nada reproductivo, digo, productivo (jojo).

Con tres roncolas ya estoy en onda y ella con dos caipiriñas me cuenta que alguna vez tuvo una verruga en un cachete. Con ese tipo de confidencias ya cacho que estamos a otro nivel, que estamos en confianza y podemos dar el siguiente paso. Estabamos al nivel de decir poto sin ponernos colorados.

Mientras conversábamos unos puchos para terminar lo que quedaba en los fríos vasos, unas puntadas al lado de mi ombliguito pelúo comenzaron a ponerme tenso. Ya se suponía que nos iríamos a lo oscurito y no podía echar pie atrás ahora que me iba a tocar.

Me excuso para ir al baño y allá aflojé algunos peitos, salieron solitos y sin dejar rastros (recuerden que no hay que forzarlos porque pueden saltar con sorpresa). Sí, creí que era todo y volví a la mesa canchero, amoroso, tierno y juguetón. Al andar ya estábamos en camino al lugar de encuentro y nuevamente me percato de que estoy hinchado: Veía venir la pedorrera y un tsunami de caca. Sólo quería sentarme, ya no daba más. Me reí dos segundos nervioso pensando en nuestro bloguito Akgar, para luego volver al estado de pánico. Sentí rabia de mí, rabia del mundo y me quería ir. Reflexioné y miré a mi princesa por millonésima vez en la noche. No hay salida Polakín, tenís que aperrar como sea.

Entramos a la habitación y nos ponemos coquetos. El chiquitín estoicamente sostenía peos y quizás cuánta mierda que quería ver la luz. Me hice el weón tres segundos y partí al baño, sólo para darme cuenta que la mierda de habitación del condenado motel ¡no tenía bidé! De pronto me dije a mi mismo "¡Pero momento! ¡¿Qué estoy pensando?! No puedo ponerme a cagar en ese momento. ¿Y ella? ¿Qué va a pensar? Noooo, todo mal".

Volví a sus brazos decidido a no soltar ni un gramo de gas ni de mierda y en treinta segundos me rendí. La traté como reina, como a quien dejas plantada por ir a cagar, así la dejé. Fui caballero para decir que debía ocuparme de un asuntillo antes de amarla así que partí más o menos digno al baño.

Me senté y repasando en mi cabeza las cosas que le dije, se podía resumir todo y sin mucha suspicacia que a fin de cuentas le dije: estai rica pero ya me cago. Ahora que recuerdo no era mucho, cagué algo poco y más que todo fueron gases varios, por suerte.

Luego de eso, mi problema. Me es imposible follar con la raja pasá a caca. Es que deberían prohibir el cacheteo con olor a mierda. Es que no puede haber alguna hueá más repugnante que follar con los pelos de la raja llenos mierda colgando como tarzanes en la selva. ¡No pasa nah señores!

Rápidamente tiré la cadena. Barrí la zanja con papel de mala calidad, ese que en vez de limpiar encera la raja de caca. Pasé a la ducha como todo un hombre seguro de si mismo y de su naturaleza animal.

Regresé donde la víctima esperaba, y volví winner con toalla en cintura y el pelo mojado. Limpio y bello listo para dar la guerra. Haciéndole saber que no olía a poto y que era un hombre preparado. Me pasé la película que la doncella quería puro saltar encima de mi bello cuerpecito.

Ahora imagino que ustedes estarán pensando en que no puedo ser más ordinario. Y bueno, lo mismo pensaron cuando con Enrikín nos propusimos crear este Blog. Son un par de roteques hablando de cochinadas. ¡Qué! Al final como ya hemos dicho, todos hacemos caca. Unos más, otros menos, unas más, otras menos.

En la mañana antes de que nos largaramos, fuí a echar la corta (orinar o mixionar, para nuestros amigos que nos visitan de otros países) y cuando levanté la tapa me fijé que con mis zurullos rayé el water con crayones. Seguramente ella vio que habían graffitis de mierda en el ídolo de loza, pero ya no era hora de avergonzarse. Ya había pasado de todo, ¡ja! Polakín el Toro. (Y no por los cuernos, reshushes).

24 abril 2007

Así no más es la vida

Por: Enrikín y Polakín.

De lo que menos hemos escrito en nuestro bloguito, y que es parte importante de nuestra vida, es de pedorrearse. Emitir gases hediondos en lugares inesperados va incluido en nuestras dificultades de la vida ¿Quién no ha tenido que hacerse el hueón cuando se le cae un ninja silencioso y mortífero? El peo con la mamá, con la abuela, en reunión, en la micro, el peo de la mano con la polola, en el ascensor, en la oficina, en la sala de clases, el peo con el pucho y hasta incluso el peo en el comedor. Hay de todo. Los peos anónimos por ejemplo, en la noche camino al sur en el bus, en el cine, en una manifestación, en la calle, etc., etc., etc.. Un gran tema.

Recuerdo una vez que iba subiendo a un bus y sin más, al hacer el esfuerzo de poner el bolso sobre el asiento ¡pah! Se cae un ruidoso peo. De esos secos, deprimidos y con final cortante. Cresta, es una de las hueás más incómodas que te pueden pasar, sobre todo si existen personas que se percatan. Y aún más, si una de esas personas es una vieja vinagre que te mira con cara de no saber qué decirte. Claro, te ponís choro pero sería indigno echar la foca porque te tiraste un peo. -¿Qué mira señora...? ¡se me salió el peo! ¿y?- Por decir lo menos, patético.

Bueno, así como la anterior, podría contar muchas anécdotas, mías, de amigos, de amigas, de peos en el cacheteo... jojo...

Bueno, pero con la calentura no le das importancia. Además ¿se han dado cuenta que la risa es como afrodisiaca? No quiere decir que me ría y me excite, pero hay algo en esa risa cómplice que te motiva.

Cuento corto, pasaré a describir un impasse que tuvo un amigo. Claro que no creo que me quede tan chistosa como fue contada por él mismo.

Nuestro héroe, que para esta historia lo vamos a identificar como Braulio, tiene un mini bus que lo trabaja con turistas en el sur de nuestra hermosa y larga faja de tierra.

Braulio transporta turistas a los diferentes puntos de atracción del centro sur de Chile. Esta historia fue camino a la termas de Chillán. El día que tuvo el percance estaba bastante helado, por lo que se preparó un desayuno calórico: huevos con tomate, tocino y ajo, marraquetas tostadas, café con leche y se le ocurrió tomarse un vaso de juguito frío antes de salir. Así es, no hay que ser adivino para saber que fue una mezcla pedorrera.

Eran las 6:45 horas cuando llegó al hotel y tenía que estar en el lugar a las 7.00 horas. Bajó a avisar que estaba afuera y volvió a su mini bus. Puso música suave y calefacción, por lo que rápidamente empezó a dormitar.

De pronto se despierta asustado al pensar que había pasado un largo rato que se había quedado dormido. Mira su reloj y se relaja cuado observa que son las 6.55 horas. Más tranquilo abre la puerta, hace el típico gesto técnico de levantar el culito como si fuese una señorita, y suelta un hediondo y ruidoso peo, de esos que te vacían el interior, dejan la raja tibiecita y ese calor sube por tu espalda cuando estas bien abrigado de ropa. Se sintió orgulloso de haber liberado tal gas y sin escombros. Lo ventea un poco y se incorpora estirando los brazos y bostezando mientras con una mano se rasca la nuca. Estaba en eso cuando mira por el espejo retrovisor y ve que en su vehículo ya estaba lleno con los turistas brasileños que debía llevar a las termas.

Ante tal situación, Braulio dice - buenos días - y al mismo tiempo, estoicamente enciende el motor, sube un poco el volumen de la música, pone la calefacción y parte hacia su destino.

Durante el trayecto nadie habló, sólo se escuchaba la música y el ruido del minibús. Una vez en el centro de esquí se estacionó en el lugar indicado y los brasileños se bajan en completo silencio y serios. Salvo el más joven del grupo, que bajó último y con una risa burlona le dice “obrigado”, a lo que Braulio responde “de nada”, pero con culpabilidad.

Cerró sus ojos, se acomodó en el asiento, afirmó su cabeza al volante, pensó un rato y luego dice, “bueno, que chucha, así no más es la vida”. Suelta un carcajada, enciende el motor y se vuelve a Chillán.

N. del E.: Esta historia está basada en hechos reales. Los nombres y locaciones fueron cambiados para proteger a inocentes. Jojo.

28 febrero 2007

Querid@os Lector@s

Por: Enrikín y Polakín.

Nuestra intención nunca ha sido ofender, sino más bien dar a conocer y comunicar historias de un hecho tan cotidiano como es el ir a hacer una buen cagada. Todo el mundo lo hace y de ahí salen diferentes relatos, tristes, chistosos, crueles, alegres, etc.

Pues bien, hemos regresado de vacaciones y llegamos con más historias para contar. Algunas vividas en primera persona y otras que averiguamos preguntando a quien se nos cruzaba en el camino.

Antes de comenzar quisieramos darles a conocer que no sólo a los humildes autores de este blog se les había ocurrido escribir sobre la caca.


El 17 de septiembre de 1580 nace el célebre y hoy clásico poeta español Francisco de Quevedo Villegas, quién escribió la siguiente prosa y la publicamos en nuestro blog como homenaje al vate madrileño. Con mucho cariño para ustedes, antes continuar, les dejamos estos párrafos de culto.

Gracias y Desgracias del Ojo del Culo

Dirigidas a Doña Juana Mucha, Montón De Carne, Mujer gorda por arrobas.
Escribiólas Juan Lamas, El Del Camisón Cagado.
Edición de Daniel Lebrato, Maestro Oculista.

Quien tanto se precia de servidor de vuestra merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuestra merced le tiene tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente. De mi celda, etcétera.

No se espantarán de que el culo sea tan desgraciado los que supieren que todas las cosas aventajadas en nobleza y virtud, corren esta fortuna de ser despreciadas de ella, y él en particular por tener más imperio y veneración que los demás miembros del cuerpo; mirado bien es el más perfecto y bien colocado de él, y más favorecido de la naturaleza, pues su forma es circular, como la esfera, y dividido en un diámetro o zodíaco como ella. Su sitio es en medio como el del sol; su tacto es blando: tiene un solo ojo, por lo cual algunos le han querido llamar tuerto, y si bien miramos, por esto debe ser alabado, pues se parece a los cíclopes, que tenían un solo ojo y descendían de los dioses del ver. El no tener más de un ojo es falta de amor poderoso, fuera de que el ojo del culo por su mucha gravedad y autoridad no consiente niña; y bien mirado es más de ver que los ojos de la cara, que aunque no es tan claro tiene más hechura. Si no, miren los de la cara, sin una labor, tan llanos que no tienen primor alguno, como el ojo del culo, de pliegues lleno y de molduras, repulgo y dobladillos, y con una ceja que puede ser cola de algún matalote, o barba de letrado o médico. Y así, como cosa tan necesaria, preciosa y hermosa, lo traemos tan guardado y en lo más seguro del cuerpo, pringado entre dos murallas de nalgas, amortajado en una camisa, envuelto en unos dominguillos, envainado en unos gregüescos, avahado en una capa, y por eso se dijo: "Bésame donde no me da el sol". Y no los de la cara, que no hay paja que no los haga caballeriza, ni polvo que no los enturbie, ni relámpago que no los ciegue, ni palo que no los tape, ni caída que no los atormente, ni mal ni tristeza que no los enternezca. Lléguense al reverendo ojo del culo, que se deja tratar y manosear tan familiarmente de toda basura y elemento ni más ni menos; demás de que hablaremos que es más necesario el ojo del culo solo que los de la cara; por cuanto uno sin ojos en ella puede vivir, pero sin ojo del culo ni pasar ni vivir.

Lo otro sábese que ha habido muchos filósofos y anacoretas que, para vivir en castidad, se sacaban los ojos de la cara, porque comúnmente ellos y los buenos cristianos los llaman ventanas del alma, por donde ella bebe el veneno de los vicios. Por ellos hay enamorados, incestos, estupros, muertes, adulterios, iras y robos. Pero ¿cuándo por el pacífico y virtuoso ojo del culo hubo escándalo en el mundo, inquietud ni guerra? ¿Cuándo, por él, ningún cristiano no aprendió oraciones, anduvo con sinfonía, se arrimó a báculo ni siguió a otro, como se ve cada día por falta de los de la cara, que expuestos a toda ventisca e inclemencia, de leer, de fornicar, de una purga, de una sangría, le dejan a un cristiano a buenas noches? Pruébenle al ojo del culo que ha muerto muchachos, caballos, perros, etc.; que ha marchitado hierbas y flores, como lo hacen los de la cara, mirando lo ponzoñosos que son: por lo que dicen que hay mal de ojo. ¿Cuándo se habrá visto que por ser testigo de vista hayan ahorcado a nadie por él, como por los de la cara, que con decir que lo vieron forman sus calumnias los escribanos? Fuera de que el ojo del culo es uno y tan absoluto su poder, que puede más que los de la cara juntos. ¿Cuándo se ha visto que en las irregularidades se metan con el ojo del culo?

Lo otro, su vecindad, es sin comparación mejor, pues anda siempre, en hombres y mujeres, vecino de los miembros genitales; y así se prueba que es bueno, según aquel refrán: Dime con quien andas, te diré quien eres. El se acredita mejor con la vecindad y compañía que tiene que no los ojos de la cara, que éstos son vecinos de los piojos y caspa de la cabeza y de la cera de los oídos, cosa que dice claro la ventaja que les hace el serenísimo ojo, del culo. Y si queremos sutilizar más esta consideración, veremos que en los ojos de la cara suele haber por mil leves accidentes, telillas, cataratas, nubes y otros muchos males; mas en el del culo nunca hubo nubes, que siempre está raso y sereno; que, cuando mucho, suele atronar, y eso es cosa de risa y pasatiempo. Pues decir que no es miembro que da gusto a las gentes, pregúnteselo a uno que con gana desbucha, que él dirá lo que el común proverbio, que, para encarecer, que quería a uno sobremanera, dijo: "Más te quiero que a una buena gana de cagar". Y el otro portugués, que adelantó más esta materia, dijo: "Que no había en el mundo gusto como el cagar si tuviera besos." Pues ¿qué diremos si probamos este punto con texto del filósofo que dijo:

No hay contento en esta vida
que se pueda comparar
al contento que es cagar.

Otro dijo lo descansado que quedaba el cuerpo después de haber cagado:

No hay gusto más descansado
que después de haber cagado.


Para seguir leyendo al gran poeta español pueden ver su obra en: http://www.geocities.com/tubasurero/cuentos

20 diciembre 2006

La verdadera historia de Gollum

Por: Enrikín

Fue un día nublado. Una extraña brisa fría envolvía la comarca de los hobbits. Todos estaban trabajando muy alegres y entretenidos porque en la noche celebraban la fiesta de la amistad y esperaban la siempre bienvenida visita de Gandalf el mago y sus fuegos de artificio.

Salvo Smeagol que era un hobbit especial, joven y curioso. Aquel día trabajó la jornada de la mañana, pero en la tarde decidió no volver a las labores de la comarca. El hobbit se fue al bosque de los sueños que quedaba algo alejado.

Pese a que los hobbits son muy sociables, Smeagol era más bien solitario y soñador. Gustaba de cerrar los ojos y viajar hacia fantásticas aventuras y guerras de la Tierra Media, con elfos, hombres, magos y orcos. Soñaba que era un valiente hobbit al que le habían encomendado una misión especial, pero llena de peligros.

Ya en el bosque, el hobbit se acomodó bajo un árbol, cerca de un arroyo de aguas cristalinas y sacó de su bolso varios embutidos, pan, frutas, carne seca y cerveza. Luego de zamparse todo, secar el receptáculo de cerveza y fumar unas bocanadas de su pipa, se estiró sobre las hojas secas y trató de dormir. Sin embargo, de pronto escuchó el eco metálico y musical de algo que había caído profundamente. La curiosidad del hobbit fue más fuerte y se puso a buscar el origen de aquel inquietante ruido.

Luego de caminar varios metros hacía un sector frondoso del arroyo descubrió una pequeña entrada a unas cavernas. Trató de seguir hacia al interior de aquel misterioso lugar, pero se dio cuenta que no podría avanzar por la oscuridad.

Salió de las tétricas cavernas y volvió sigiloso a la comarca. Buscó algunos materiales y combustible para hacer antorchas. Puso más comida y cerveza en su bolso, luego volvió al lugar sin que el resto de los hobbits se dieran cuenta de lo que el joven Smeagol tramaba.

Cuando llegó al lugar ya estaba oscureciendo, pero no le dio importancia porque iba preparado y le gustaban las aventuras. Una vez adentro encendió la antorcha y comenzó a caminar lentamente. Cada paso que daba parecía que la caverna crecía y crecía. La llama de la antorcha se reflejaba en las brillantes y oscuras paredes, lo que deba un color espectral al lugar.

Smeagol estaba hipnotizado. Caminaba como zombie por las cuevas. No se dio cuenta cuanto había recorrido, pero ya habían pasado varias horas desde su entrada al lugar.

De pronto le vienen unos retorcijones y le salen unos gases que avisan la cagadera que se venía. El hobbit miró hacía todos lados hasta que observó un rincón adecuado por donde corría un hilo de agua. Se acercó, acomodó su morral sobre una piedra, dejó la antorcha fija en un hueco en la pared y se acomodó para evacuar.

Cualquiera pensaría que por el tamaño de estos seres su cagada sería pequeña, pero no es así. Estos pequeñines comen más que emperador romano, beben cerveza como equipo de fútbol irlandés y fuman pipa para bajar la comida. ¿Quién caga poco con tremenda dieta?

Smeagol estaba en lo mejor cuando de pronto mira hacía un costado y se queda paralizado por un hermoso y luminoso brillo amarillento. Tal fue su impacto que no pudo seguir cagando e interrumpió la producción. La luz parecía llamarlo.

Se paró con los pantalones abajo y en actitud demencial caminó hacía aquel inquietante brillo. Caminó y caminó con cuidado de no tropezar. No se dio cuenta que había dejado la antorcha atrás, pues aquella luz lo guiaba. Caminó durante un buen trecho sin alcanzar el origen del brillo.

Tras un largo lapso de tiempo pudo llegar y ver que se trataba de un hermoso anillo. Lo tomó y lo guardó en uno de sus bolsillos. Todo se fue a negro.

El hobbit se perdió en las tinieblas de aquellas cavernas y sólo vivía para mirar la hermosura de la brillante joya que tiempo después bautizó como su “precioso”. Fue así entonces como lo abrazó la maldición. Por interrumpir aquella sagrada cagada, Smeagol, un joven y buen hobbit, se convirtió en el despreciable Gollum.

Ya saben niños y niñas, no hay nada tan importante como para interrumpir una evacuación de caca, y si lo hacen pueden terminar comiendo pescado crudo, hablar estupideces, tener doble personalidad, vagar semidesnudo, parecerse a Javier Miranda y morir en las profundidades de un volcán con un ojo en la cima.

FIN

13 diciembre 2006

Usted no lo repita

Enviado por: Wero.

Uno cuando es escolar siempre sale con alguna ocurrencia digna del programa Ripley, y aquel día miércoles luego de la clase de educación física, no fue la excepción. Era un caluroso día de noviembre que ameritaba una ducha ya que la clase había durado de 12:00 a 13:15 y a los 16 años uno ya se pone mas pretencioso y no se puede andar por la vida sudado y sin el Axe en las axilas ¿no?. Bueno, pero el punto no es ese.

En los camarines junto a mis compañeros, nos empezamos a cuestionar el viejo mito que versa que si uno se tira un “viento” (gas rancio que sale desde el mismísimo intestino) y se pone una llamita cerca del nudo de globo, el culo se transforma en un verdadero lanzallamas.

Intrigados por tal misterio decidimos hacer la prueba y nos conseguimos un encendedor. El siguiente paso fue enumerarnos para la ejecución del experimento.

A esa altura y previo a la ducha, ya todos estábamos a poto pelado así es que sólo era necesario colocarse en 90º y hacer fuerzas. Estuvimos varios intentando soltar un “gas”, pero a todos se nos cerró herméticamente la llave de paso.

Hasta que llegó el turno de Dani. El cabrito era una persona de contextura media que pasaba inadvertido hasta aquel día. Hizo su primer intento y nada, pero dijo que “ya venía”, por lo que siguió haciendo fuerzas y nosotros continuamos esperando. Mientras tanto nos turnábamos para mantener el encendedor prendido cerca de la “salida” de mi amigo.

Luego de varios intentos, y con los dedos quemados de tanto sostener el encendedor, por fin llegó el anhelado momento. El Dani era literalmente un yacimiento de gas natural. El peo que le salió era una obra de arte que en lo personal nunca me atrevería a imitar, y en los años venideros ningún amigo tampoco se atrevió a fabricar.

El peo produjo una llamarada semejante a la de un dragón, de una luminosidad parecida a la aurora boreal. Quedamos atónitos. Ni siquiera nos dimos cuenta de si tenía olor o no, habíamos visto “la luz” al final del túnel y ya nada importaba. Sin embargo no faltó el morboso que en fracción de segundos miró hacia el origen de aquel “gas”. Rápidamente advertimos que en el poto de mi amigo había medio mojón colgando (jojojo... risas de los editores).

Debido al esfuerzo que hizo nuestro compañero, el gas salió acompañado, y todos morimos de la risa botados en el piso. Claro que el drama recién comenzaba… ¿qué íbamos a hacer con el mojón invitado de piedra? Las duchas estaban junto a los baños pero separados por una puerta y a esa hora casi al final de la jornada los baños eran concurridos por muchos estudiantes.

El mojón ya no nos pareció gracioso, sino más bien tétrico. El Dani seguía en 90 grados por que no lo pudo entrar, y si se paraba lo iba aplastar. Si lo quería hacer entero nadie sabia con exactitud el tamaño o la consistencia con la cual podría salir. La única solución era esperar a que no hubiese moros en la costa y partir raudos al water con el mojón colgando. Nos dieron las 13:45 y por fin el Dani, (ya acalambrado de estar tanto en 90º) pudo sentarse en el ídolo de loza y desligarse de aquel engendro.

Se suponía que sería un episodio gracioso, pero hasta el día de hoy cuando nos juntamos con el Dani, comenzamos a recordarlo como una historia tétrica para luego a los 5 minutos quedarnos nuevamente en el piso riéndonos.

Nunca más volvimos a hacer el experimento.

N. de E.: Felicitaciones a Wero por la excelente historia. Esta es la segunda que publicamos de su autoría.

23 noviembre 2006

Historia de una eterna cagadera

Por: Polakín.

Mientras justamente dejaba la cagá en el baño, decidí contar la génesis y detalles de este hecho. Quizás el texto se haga un poco extenso (o muy extenso), pero inmediatamente te digo "lee posom!", además que hace rato que no escribía algo para el Blog. Esta cosa es pura cultura.

Lo otro que podís hacer es imprimir esta hueá y llevártela al baño. En fin, aquí voy y provecho (cambié algunos nombres para proteger a inocentes).

Ayer en la mañana me quedé dormido. Por suerte tengo la dicha de ser afortunado y mi adorada madre me despertó haciendo una llamada a mi celular que descansa en el velador. Siempre lo hace así. Más de alguno se preguntará poniendo voz de parálisis facial "¿Y por qué tu vieja no va a tu pieza y te golpea la puerta?". Y bueno, no sé. Muchas veces me ha pasado que su llamado lo confundo con la alarma del celular, y entonces corto. Ayer eso pasó una vez, y a la siguiente llamada miré el celu y caché que me llamaba mi vieja. "¿Qué querrá?" pensé, e inmediatamente exclamé en mi mente "chátumare, me quedé dormido". Puse mis pies en el suelo ágilmente y corrí a la ducha. Me vestí y partí a trabajar sin desayunar.

Acá en el trabajo cuando venís sin desayuno podís ir a comprar un sanguche donde el tatita que vende de todo en un furgón. Partí para allá con Steve (un compañero de pega) y este weón me convenció de probar el sanguche de arrollao huaso artesanal. Sencillamente era como un pedazo de mano en medio de una marraqueta. ¡Tremendo! Compramos la hueá, y Steve se rajó con un jugo de litro pa pasarlo.

Llegó la hora de almuerzo y fui con este weón a comer, sin mucha hambre la verdá, pero con la idea de alimentarnos bien. Arroz con tomaticán fue la dosis, y ahí quedé paralizado.

Durante la tarde pasé al baño pero literalmente me fui en puros saltos y peos. De todos modos me sentía bien así que no me preocupé.

Cuando llegué a casa a eso de las 23 horas, vi como una olla con lentejas me esperaba impaciente. Estaban recién hechas, y casi me hablaban.

Me serví un plato decente de lentejas, que rocié con quesito rayao como para darles ese toque más salado. Acompañé con pan algunas cucharadas y fui feliz saboreando tan delicioso plato. Lógicamente me serví más, digamos como para no quedar con gusto a poco. Así, con guatita llena hice algunas cosas y me fui a dormir, sin pensar en el mierdal que se estaba desarrollando en mi aparato digestivo.

Al día siguiente desperté y sentí que la guata pesaba más. Bajé al baño y me senté para eliminar peso. Mal, me fui en puro trámite mientras sostenía en mis manos el publimetro del día anterior. A ratos lo apretaba haciendo fuerza pero lo único que conseguía era que los ojos se me pusieran vidriosos y uno que otro puchero del pequeño.

Decidido a perdonar a mis intestinos y darles una nueva oportunidad antes de la ducha, me fui a desayunar. Me senté en la mesa y tomé una taza de té con medio pan. Las ganas de cagar casi habían desaparecido. De hecho pensé que sólo estaba hinchao y era cosa de relajarme no más.

Comí, vi los goles y escuché los comentarios del Aldo (Rómulo Schiapacasse) mientras le daba tiempo a mi humanidad para que trabajara en lo suyo. Con fe en mí pasé al baño, me empeloté para la ducha y me senté a cagar. Después de un esfuerzo enorme, logré evacuar unos tímidos zurullos que no alcanzaron a desocupar por completo el espacio que sentía pesado en mí.

Me duché y me vestí sintiendo la hinchazón. Repasé en mi mente el listado de huevadas que incorporé a mi organismo el día anterior y caché altiro que la cosa se podría poner fea. Salí de la casa y dirigí mis pasos al metro.

De inmediato comencé a sentir los retorcijones con la caminata. ¡Arrggg! ya no me podía devolver porque iba atrasado, así que apuré el andar no más. Quedaba una hora de camino hacía el baño de la oficina y esa era mi misión. El 70% de mi capacidad cerebral estaba destinada a mantener el culo cerrado para que no saliera gas ni mierda.

Llegué a comprar mi boleto, y agregándole angustia a mi situación me tocan esas filas huevonas de gente cargando la tarjeta multivía con ¡1.000 pesos! ¡¡¡Pero es que cómo tan huevones!!! ¡Viejas, viejos, pelotas de corbata, señoras con pinta de oficina cargando la tarjeta con luka! Si el pasaje cuesta entre 370 y 460 pesos ¿por qué cresta señora señor carga la hueaíta con mil mugrientos pesos? Si sabís que tenís que tomar el metro de vuelta, si sabís que mañana, y toda la semana, y todo el mes vas a usar la tarjeta... ¿por qué no le ponís 5 mil pesos altiro? Y de pasaíta te dejai de hacer filas todos los días, ¡haciéndole la vida más difícil a millones de chilenos! Por las reshushas, el chileno es muy rehueón. A veces pienso que Enrikín tiene razón cuando dice eso de “la raza es la mala hueón”.

En fin... compré mi maldito boleto de estudiante con la alegría que me embargaba. En el metro me fui quieto. Las frenadas me ponían nervioso y miraba para todos lados preguntándome si la gente sabía que estaba que me cagaba. Sentía todo mi cuerpo tieso y comencé a odiar mi cinturón.

Llegué a la última estación y caminé a tomar el metro bus. Sí, trabajo lejos estimadas/os lectores. Además mi situación de clase media (¿baja, alta, emergente?) no me permite aún ir en vehículo propio. Pagué y me senté al lado de la ventana, para aprovechar de abrir un poco y tomar más aire. El problema fue que no consideré el hecho de que sentado, mis interiores recibirían más presión que estando parado. Creo que así fue como empezaron la puntadas de izquierda a derecha. Ya no podía más.

De pronto pasando Vitacura, el tránsito se tornó cada vez más lento hasta convertirse en lo que estás pensando ¡sí... un maldito taco! justo a mí. Lo único que pasaba entre mis orejas era llegar al baño de la oficina y liberar mis penas. El dolor me afligía y nadie en el metro bus podía entender mi cara de incomodidad. Traté de dormir, traté de no pensar, pero la desesperación me lo impedía.

Pasaron los minutos, que fueron unos 40, y terminó el taco. Lo provocaron 5 vehículos en la bajada de la pirámide. Luego de eso el Metrobus agarró vuelo y el resto del camino se vino soplao. Sentí alegría, estaba a poquitos minutos de sentarme a poto pelao y evacuar la mugre que llevaba dentro.

Llegué a la oficina, dejé mi bolso y me saqué la chaqueta. Al instante llega Mery, una compañera de oficina, y me dice:
- ¡Polakín! te estabamos esperando, pasa a la sala de reuniones porque le vamos a cantar el cumpleaños feliz a Sharon.-

Horror. Para allá fui absolutamente tieso. Estaba todo el mundo, y estaban todos felices, y estaban todos contentos y todos distendidos. Era yo él único que pensaba en echar la cagá mientras todos contentos coreaban:"¡que los cumplas feeeeliiiiz!". Puse las nalgas duras para soportar el mierdal y me encomendé al pulento. Sentí que mi cara se deformaba y ya no daba más.

En eso caché la torta. Una hueá llena de crema que empezaron a partir y repartir.
- Toma Polakín -Me dijo Roger- entregándome un trozo de torta forrado en crema. Me vi obligado a comer.
- Polakín... ¿bebida o jugo?
- Bebida por favor ¡eeeh... no, no, jugo, jugo... !Albert! quiero jugo... no me dís bebida, gracias - respondí urgido. Si tomaba bebida, me cagaba ahí mismo. Casi cometo un error.

Terminé con el jugo y la torta, y caché a mi compadre Steve en la puerta, me acerqué y le dije textual al oído: - Compire, déjame pasar que estoy que me...-

Dicho eso, la salida fue libre y mía. Caminé al baño como quien camina a recibir un gran premio. Sentí un descanso espiritual enorme y el mundo cambió su medida de tiempo para quedar como esos finales de película. Era yo caminando en cámara lenta y con música épica de fondo, todo por ir a cagar. Entré al baño, me senté y solté los primeros peos de la gran cagada. Al principio salió a chorro y luego ya obré con más tranquilidad. Ahí fue mientras caían los barritos que pensé en relatar todo esto. Y aquí estás tú, leyendo como terminé cagando, y de algún modo sabiendo de mi pesar.

Muchas gracias. Les quiero. ¡Muchachas y muchachos, promocionen el Blog!

Por cierto... me paré, miré la mierda, y claramente se podía saber qué cosas había comido. Algo así como: Tu pasado te condena. En fin, no pesquen, son reflexiones hueonas.

15 noviembre 2006

¿De qué color se caga la muerte?

Por: Enrikín

La verdad es que este tema todavía tiene mucho que dar. Pero no me había imaginado en la siguiente situación. Quizás la pueden encontrar algo fuerte, pero la vida es así, ni blanca ni oscura, sino de todos colores.

Pues bien, hace unos días fui a buscar a una amiga que trabaja en un hospital porque habíamos quedado de tomar unas birritas después del odioso horario laboral. Una vez en el lugar la llamo a su móvil y me dice que se va a demorar unos minutos pero que suba al piso donde trabaja y me da un nombre de esos difíciles que usan los médicos. Luego de cortar pienso que preguntando se llega a Roma, pero me doy cuenta que no es tan así, pues a nadie le sonaba el nombre de mi amiga.

De pronto me encontré solo en un pabellón y realmente perdido. El lugar era donde estaban los enfermos terminales. Sus aspectos eran realmente tristes y espectrales. Me corrió un frío por la espalda. Hasta el pasillo era algo tétrico. Caminando medio perdido me topo con un enfermo que trataba de caminar por las frías baldosas, era un esqueleto enfundado en una bata blanca. Me saluda con una voz quejumbrosa, casi de ultratumba.

En fin. Lentamente el sujeto comienza a susurrarme si lo puedo acompañar un ratito. El tipo tenía el tragicómico aspecto de Don Ramón, pero más viejo y flaco de lo que se puedan imaginar, grandes ojeras negras y un color grisáceo en el rostro, su edad era indefinible. Se afirmaba de forma temblorosa en ese fierro con ruedas sostenedor de bolsitas de suero, y en este caso, dos bolsitas más.

Lo escucho amablemente, pero la verdad es que sólo quería zafar de la situación. En pocas palabras el tipo me dice que se demora unos 20 minutos en ir de la cama al baño. Es decir, en ir, sentarse, volver y tratar de acomodarse en la cama es al menos una hora. Por lo que para él era muy importante hablar con alguien entremedio de esa tortura.

Le pregunto qué enfermedad tiene y él me dice que está con una infección pulmonar que lo matará en 30 días por ser VIH positivo. Además me dice que la familia y los amigos no lo visitan y sólo cruza palabras con los otros enfermos terminales de su pabellón y la gente que trabaja en el lugar.

Yo ya me encontraba bastante incómodo. El insiste que hablar con alguien era como un respiro al aire libre. De pronto pienso algo macabro y antes de censurarme le pregunto ¿oye con qué frecuencia cagas?

El tipo abre unos grandes ojos de color indefinible y sin decir más esboza una sonrisa, tras lo cual le expliqué de nuestro blog, y mi ya nuevo mejor amigo suelta otra sonrisa. Claro que me asusté porque se podía desmayar ahí mismo por la situación.

Cuento corto, me explica que debido a las drogas, la dieta especial y el suero, iba al baño con poca frecuencia, eso significa cada dos o tres días, casi siempre era consistencia acuosa, color amarillo cetrino, sin el olor característico de la caca. Es decir, tenía olor a medicamentos.

Me cuenta que en su pabellón hay puros terminales, cáncer, VIH y otros males. Algunos que ya están en las cuerdas tienen que usar las frías chatas. Mientras me imagino estar casi muriendo y que te pongan esa mierda helada en el culo... es algo inhumano.

Finalmente, le pregunto su nombre, luego me despido y él me estira la mano cadavérica, un pequeño brillo de alegría vi en sus ojos. Le digo que voy a imprimir algunas historias del blog y se les voy a ir a dejar. Tras un par de chaos camino por el pasillo tétrico del hospital y busco la salida rápidamente. Una vez en la entrada respiro profundamente, miro a todos lados buscando un lugar para sentarme y llamo nuevamente al móvil de mi amiga.